Blogia
Francisco Javier Díaz

Er Nico

ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 30 de Mayo de 2004

Francisco Javier Díaz

Er Nico mandó a la punta del cerro a los españoles. Antes lo hizo con los políticos atroces, otra vez fue con los empresarios, una de las últimas fue con las mineras, y la mejor de todas fue la de los políticos concertacionistas que se bajan los pantalones. Pero más que comentar acerca de lo apropiado o inapropiado de sus palabras, las preguntas son, primero, ¿porqué er Nico se hace el choro? Y segundo, ¿porqué nunca le pasa nada?

Las respuestas se encuentran en la naturaleza misma del cargo de Eyzaguirre, y dan cuenta de los dos dilemas que enfrenta: Por un lado, Eyzaguirre carga con el dilema de ser un Ministro de Hacienda serio y responsable de un Presidente socialista; por otro lado, Eyzaguirre es un buen ejemplo del tecnopol moderno, aquél que es aislado y protegido por la autoridad política.

El actual Ministro de Hacienda no tiene un pelo de tonto. Incluso sus excesos son deliberados. Sabe que mientras la prensa y los analistas hacen gárgaras con sus agudas palabras, pontificando acerca de cuán apropiadas, aconsejables, o políticamente correctas éstas sean, la galería queda contenta.

Debe ser dificil para un economista de prestigio asumir la conducción económica de un país bajo mandato de un socialista. Todos sabemos que éstos no se han hecho famosos precisamente por su disciplina presupuestaria, menos en Latinoamérica. Y más difícil debe ser para un economista de prestigio mantener contra viento y marea el duro autocompromiso de mantener las cuentas fiscales en orden, a través del llamado superávit estructural.

Si a lo anterior le sumamos una pléyade de parlamentarios oficialistas amigos del gasto público y ambición desmedida, la tarea del Ministro de Hacienda de un Presidente socialista se hace más difícil aún. Por eso Eyzaguirre de vez en cuando acude al Nico. El de los discursos duros, el de las pachotadas a la medida. Bastó en esta oportunidad que apareciera un español desubicado para que er Nico aprovechara de ganar una rápida simpatía. Nada más popular que echar mano al nacionalismo chileno. El tarado de Endesa que dijo que nos estábamos argentinizando no contaba con que no hay nada más aglutinador en la sociedad chilena que el gustito de ser mejores en algo que los trasandinos, y el enojo de que nos comparen.

¿Porqué no le pasa nada? Porque en las sociedades modernas se requieren de tecnopols, como Eyzaguirre y su personaje, er Nico. Tecnócratas que toman decisiones políticas altamente técnicas, o si se quiere, decisiones técnicas altamente politizadas. Si algo hemos aprendido es que los países que insisten en desafiar las leyes de la gravedad les va mal (como por ejemplo, “si emites mucho, inflación”; “si no te creen, no te prestan”, entre otras), por lo que se hace necesario que una serie de decisiones de política económica en particular, y políticas públicas en general, deban ser adoptadas por entes de alta competencia técnica, ojalá lo más aislados posibles de la contingencia política.

Eyzaguirre, como tecnopol, es aislado de la contingencia por la administración, pero a su vez, es protegido por quienes cuentan con la legitimidad de la ciudadanía. De esta manera, se puede dar el lujo de desoír la voz de parlamentarios que cuentan con más votos que los que Eyzaguirre en su vida logrará tener, y hacer prácticamente lo que su razón le indica que es lo correcto.

Lo de esta semana dio muestra de todo lo anterior. Er Nico se ofusca con los españoles, Lagos lo apoya. Coscorroncito por camorrero, pero palmadita en la espalda. Los grandes empresarios españoles respaldan a Lagos, e indirectamente a su Ministro, pues saben que fue la estupidez de uno de los suyos la que brindó la oportunidad para que er Nico toreara.

“Trabaje no más maestro, que yo lo cuido”. Así se resume la aislación y protección al tecnopol moderno. No importa que el gásfiter deje sucio el baño, lo importante es que éste quede funcionando.

Bien por Eyzaguirre, que alguna vez le lleguen a él los aplausos de la galería. Los empresarios, en este caso extranjeros, no pueden pretender que, aparte de llevarse la tajada más grande, estén autorizados además para decir lo que quieran con prepotencia y altanería. Así como es bueno dejar en claro que ser de izquierda ya no es sinónimo de ineptitud e ineficiencia económica, también es bueno poner en su lugar a los empresarios. Y si lo hace el mejor de los tecnopols, dos veces bueno. Olé Nico.

0 comentarios