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Francisco Javier Díaz

Arranquen, que no pasa nada

ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 4 de Abril de 2004

Francisco Javier Díaz

De puro aburridos que estamos en Chile, no dejamos de inventarnos todo tipo de graves emergencias, contundentes derrotas, empates técnicos, crisis de proporciones y escándalos nacionales. En los últimos días: la emergencia en el Liceo 7 de Niñas, la derrota de Lagos en el Senado, el empate entre Lavín y las candidatas de la Concertación, la crisis del gas argentino, y el escándalo de una mujer que acusa al Chino Ríos.

¿Hay alguna emergencia que no sea grave? Lo del Liceo 7 es de película: Una extraña emanación de olores que preocuparía a cualquiera, sobre todo a niñitas de 14 ó 15 años, seguida por una comedia de inspectores, bomberos, y guardias municipales que no saben cómo manejar la situación, desbocándoseles. “Histeria colectiva” acusó el alcalde Labbé, responsable de que en los colegios de su comuna se organice algo tan simple como una operación Deyse. Con la torpeza demostrada por sus huestes, al ex coronel de Ejército los vietnamitas se le habrían entrado hasta por las ventanas.

¿Todas las derrotas son igualmente contundentes? En el caso del directorio de TVN, la historia es breve: La derecha rechaza la propuesta porque veta un nombre (Oscar Godoy). La Concertación pierde la votación (en realidad gana con los votos de los senadores elegidos por el pueblo, pero la derecha se impone con votos truchos). El gobierno se lleva un pequeño dolor de cabeza tratando de armar una nueva lista, es cierto, pero gana un aspecto simbólico trascendental: el “cuoteo” ahora es patrimonio de todos, incluido Joaquín Lavín. De esta forma, poco a poco el gobierno ha logrado armar un discurso que hace que a la derecha se le desplomen tres de sus plataformas centrales:

Uno, Lavín ya no es sinónimo de eficiencia, porque en Santiago lo hizo pésimo y ni siquiera se atrevió a competir. Dos, la UDI ya no es sinónimo de gente joven apolítica, sino que como demostró con su defensa agresiva, corporativa y cuasi matonesca durante el caso Spiniak, la UDI está metida en la clase política hasta el cuello. Tres, Lavín es el amigo del cuoteo y los vetos partidarios.

Así, dice el discurso, los que no cuotean en Chile son Lagos, que por ejemplo no titubeó en nombrar “al mejor” (Vittorio Corbo) cuando hubo de llenar un cupo en el Banco Central; Soledad Alvear, que ha hecho una gestión integradora en Justicia y Cancillería, haciendo participar a todos los sectores en la reforma judicial o en las negociaciones de los históricos tratados comerciales que firmó el país; y Michelle Bachelet, que ha cruzado la difícil frontera del dolor personal y ha superado el resquemor del mundo militar, trabajando codo a codo con ellos por el bien del país y la defensa nacional. El resto de los políticos, incluidos Lavín y la UDI, amigos de la intolerancia y las parcelas de poder.

¿Puede haber empate técnico si no hay encuesta? Respecto de los sondeos de opinión de esa semana, poco nuevo hay que decir. Al margen de las serias dudas que caben acerca de la calidad técnica de dichas encuestas, lo único importante es que el revuelo que causaron éstas en la prensa (la cual parece que de metodología de investigación no entiende nada) hizo que Francisco de la Maza y la gente de la UDI tuvieran que reconocer lo que sospechamos: Lavín estancado y a la baja, Alvear y Bachelet en lenta, pero constante alza. Y lo más importante: es un hecho que la elección del 2005 será muy estrecha.

¿Cuál es la proporción de la crisis? La crisis del gas argentino ha sido utilizada por algunos para lanzar algunas piedras. Improvisación en el gobierno, ausencia de una política energética. Sesión especial en el Congreso (¡qué susto!); los bolivianos se vengan de Chile e impiden que Argentina nos ceda parte de su energía. Y vamos ganando un poco de prensa y cámara. La primera conclusión de los honorables acerca de la crisis del gas argentino es que el gas viene de Argentina. La segunda conclusión es que Chile no produce mucho gas básicamente porque no hay mucho gas en Chile.

Pero todos sabemos que a fin de cuentas nuestro país, al igual que muchos países desarrollados en Europa, debe ir aumentando de manera constante su capacidad de generación de energía propia, claro, pero como la energía motiva el consumo de aun más energía, debe además traer energía de afuera. Que no venga nadie a hacerse el interesante o el nacionalista con un tema tan árido y técnico como éste, ni a aprovechar esta coyuntura especial en Argentina para criticar, por ejemplo, a Lagos, a los pehuenches o a Douglas Tompkins.

Arranquen, que no pasa nada. Lo cierto es que ni hubo emergencia en el Liceo 7, ni Lagos perdió rotundamente en el Senado, ni se sabe si realmente existe un empate técnico entre Lavín y las candidatas, ni la crisis del gas la entienden bien quienes intentan obtener dividendo político de ella. Por último, ¿habrá sido verdad lo del Chino Ríos?

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