Blogia

Francisco Javier Díaz

Nada Personal

ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 20 de Junio de 2004

Francisco Javier Díaz

¿En qué estaría pensando Italo Pasalacqua cuando se le ocurrió hacer declaraciones acerca de las relaciones homosexuales de adultos con niños de quince años? ¿En qué estaría pensando Pablo Longueira cuando se le ocurrió montar el trístemente célebre equipo de investigación paralela en el caso Spiniak?

Errores graves, sin duda. Sin ser un experto en psicología o sexualidad infantil, hay que reconocer que el tema del despertar homosexual es tan complejo que no merece ser tratado en el programa de Giancarlo Petaccia, ni menos ante una pregunta respecto dichos de Gonzalo Cáceres.

Sin ser experto tampoco en las andanzas del equipo investigador que montó Pablo Longueira para desenmascarar lo que él creyó era un montaje, hay que reconocer que el ex presidente de la UDI sigue sorprendiéndonos con tanto error y precipitación cometida durante los álgidos meses post Jolo-Gema-Guzmán.

Primero vino la histeria colectiva en la UDI ante una denuncia que no contenía nombres ni militancias específicas; luego la poco creíble teoría de la conspiración de políticos, gobierno, iglesia y la prensa en contra del gremialismo; después vino la famosa revelación de Jaime Guzmán; y entremedio de todo esto, el equipo de investigación paralela.

Pero tampoco hay que exagerar las cosas. Cualquier equipo de defensa jurídica montaría un equipo investigador ante un caso de importancia, y no hay delito ni falta a la ética profesional en ello. El problema es que el equipo de la UDI se dedicó además a mentir, suplantar personas, aparentemente pagaba por la información que recibía y otorgaba incentivos para que determinadas personas declararan en tribunales, como habría ocurrido con el ex novio de Gema Bueno y con la famosa “testigo secreta” que acusaba a Allamand, lo que los coloca, dicho sea de paso, en el límite del perjurio y obstrucción a la justicia.

No contentos con ello, el equipo investigador no halló nada más bonito que utilizar a ex soplones poblacionales heredados de las redes civiles de la dictadura para inventar historias truculentas y desprestigiar así a un sacerdote de parroquia de barrio.

¿Qué puede haber pasado por la cabeza de Longueira en esos momentos para meterse en un lío como éste? Como al parecer su estrategia es decir que no sabia lo que hacían estos tipos, ¿cómo no prever que con gente de esa calaña pasan estas cosas?

Precisamente para minimizar la posibilidad de que ocurran actos irracionales, o para atenuar sus efectos una vez ocurridos, es que se crean las instituciones y se colectivizan las decisiones. En los negocios, por ejemplo, se pasa primero por la junta de accionistas, el directorio, y recién allí el gerente general puede empezar a decidir, siempre bajo los ojos de los auditores. Lo mismo pasa en la política: en los sistemas institucionalizados las decisiones se discuten en el parlamento y en los partidos, y éstos a su vez en comités y directivas, evitándose que el líder de turno adopte decisiones movidas por sus pasiones o rencores personales.

En la farándula, en cambio, las instituciones no existen. Sus figuras alcanzan la fama solas, sin nadie, sin equipos, pero asi también es como caen en desgracia. La adrenalina que genera ver al ambiente de espectáculos como una gran tina de baño con un jabón Le Sancy dentro, y saber que alguna figura caerá cada mes o cada semana, es lo que hace a la farándula atractiva al público. Las figuras, a su vez, con tal de seguir siendo figuras, piensan menos lo que dicen, se dejan llevar por sus pasiones, y arriesgan cada vez más en sus declaraciones, como le pasó esta vez a Pasalacqua.

La personalización de la política plantea similares problemas. Cuando los líderes toman las decisiones por sí y ante sí, se arriesga que sean sus motivaciones personales las que guíen la acción política.

Desde su creación hace 20 años, la UDI montó una estructura de institucionalización personalizada; vale decir, una institución fuerte, jerárquica, pero con una dirección basada en cuatro o cinco personas, sin mecanismos institucionales de renovación o recambio. Si en dicha estructura acertaban o se equivocaban los Longueira, Novoa, los Coloma o los Chadwick, acertaba o se equivocaba el partido entero.

La presidencia de Longueira acentuó aún más este patrón organizacional, concentrando dicho dirigente gran parte de las responsabilidades. Y cuando vino la embestida del caso Spiniak, claro, Longueira salió a defender al partido utilizando su propio estilo. Las investigaciones paralelas y la irritación con la prensa demostró el fondo de la personalidad de Longueira, aquella formada bajo la dictadura, donde no se aceptaban críticas ni cuestionamientos. Su personalidad agresiva y prepotente arrastró al partido a una crisis de credibilidad que bien pudo haberse evitado, la que puso en jaque la candidatura de Lavín, lo que finalmente le costó a Longueira la salida de la presidencia partidaria.

La personalización de la UDI en Longueira le ha jugado una mala pasada. Si las decisiones se hubiesen adoptado de manera colegiada, si las estrategias se hubiesen definido en mesas abiertas, con gente sensata, estoy seguro que alguna voz de prudencia habría precavido a Pablo acerca de lo riesgoso que era el camino que eligió para la defensa de los senadores acusados y del partido.

Moraleja: Que la personalización quede para la farándula. Da lo mismo que los famosos alcancen el estrellato un día y conozcan el infierno el otro. Mal que mal, muchos de ellos tampoco tienen los méritos para tanta fama. Pero en la política no da lo mismo, porque las consecuencias de los errores las terminamos pagando todos. Los partidos importan. La política se hace en equipos, y bajo el alero de las instituciones.

Tú, Eduardo

Diario La Nación Domingo
8 de Febrero de 2004

Francisco Javier Díaz

Me cae bien Frei. Transmite ser un tipo honesto, sobrio y de buenas intenciones. Además que fue un buen presidente, mérito que pocos pueden exhibir en nuestro continente plagado de fracasados y corruptos. Y lo más importante, a la gente le cae bien. Se le asocia con una imagen de seriedad y responsabilidad. Si habla de la economía o de la familia, la gente tiende a creerle. Por eso, yo que sus asesores dejaría de preocuparme de las elites que lo quieren ver a él como candidato presidencial en el 2005, y me preocuparía de la gente que podría votar por él. En otras palabras, ante la pregunta: ¿quién le gustaría que fuera el próximo Presidente de la República?, yo asesor de Frei me preocuparía más de los que responden “usted pues, don Lalo”, que de aquellos que dicen “tú, Eduardo”.

Animal Político aprendió una gran lección en 1993, cuando asistió a la convención que eligió al candidato presidencial de la Concertación. Días antes los delegados a la convención habían sido escogidos en elecciones primarias. Hubo una elección abierta a la ciudadanía para escoger a parte de los delegados (la otra parte la escogían los partidos políticos), y en dicha elección, Frei se impuso sobre Lagos. Y la verdad es que se veía venir. Frei contaba con un importante respaldo en las encuestas, a la vez que había obtenido una gran votación en las senatoriales de 1989. Con todo, sus asesores prefirieron no arriesgar. No se confiaron exclusivamente en el respaldo popular de Frei en ese momento, sino que también consiguieron el respaldo de las elites.

“Tú, Eduardo” escuché a un prominente dirigente de izquierda decir en su discurso de esa noche en la convención. “Sólo tú, Eduardo, encarnas el espíritu de la Concertación. Los concertacionistas escogemos al mejor de los nuestros. Tú, Eduardo”. Que gran lección política para un joven Animal Político en ese entonces: Las elites a veces se venden. Muchos dirigentes de izquierda ya habían comprometido su apoyo a Frei por sobre Lagos, lo que esa noche se hacía patente en discursos como el ya mencionado.

Pero si en 1993 Frei entendió que para ser presidente tenía que amarrar ambos apoyos, elite y masa, ahora sus asesores parecen no entenderlo. Y, equivocadamente, han apostado sólo por el primero, el apoyo de las elites, en desmedro del segundo, el de la ciudadanía. Ello denota no sólo una apuesta arriesgada, pues se abandona todo un flanco, sino que además se ignora todo lo que ha madurado la ciudadanía en este último tiempo. Ya nadie aceptaría la imposición de un nombre cualquiera. Si alguien así lo intenta, tiene asegurada una derrota electoral.

Frei debiera hacer dos cosas. Una, para ponerlo en breve, Frei debiera dejar de ocuparse de la Sofofa y comenzar a preocuparse del Buenos Días a Todos. Y explotar la imagen de confianza que puede generar en el chileno de la calle, sobre todo la duena de casa, que aun recuerda su período como un buen gobierno. Lo segundo, Frei debiera intentar armar un cuento coherente e ingenioso de porqué quiere ser presidente de Chile nuevamente. Porque está claro que contra Lavín no representa el cambio. Hay que trabajar allí. Caras nuevas, buenos equipos, ideas novedosas. Pero ideas dirigidas hacia la clase media y baja, y no sólo el empresariado. La gente le cree y los empresarios confían; que no desaproveche ese capital escaso.

Pero Frei parece haber optado por el camino pavimentado de arriba y no el pedregoso camino de los de abajo. Si no cambia de estrategia, al final para lo único que servirá su amago de candidatura será para legitimar la de Soledad Alvear. Porque claro, a ella le quedará en bandeja el rol de la candidata de la clase media, de las mujeres, de los pobres. Del Chile mesocrático que se opondrá finalmente al Chile conservador. “¿Soledad representa eso?”, se preguntará algún votante de izquierda de la Concertación. “Pues claro, ¿no ve que ella ganó la nominación de la DC a Eduardo Frei?”, será la respuesta. Algo similar ocurriría con la Bachelet, pero incluso a mayor escala.

Difícil tarea la de Frei, pero creo que ha tomado el camino equivocado. Lo central es que, por ahora, Frei debe ganar votantes, y no seguir sumando apoyos de elites. Olvidarse además de los infaltables oportunistas del PS, radicales o del PPD que ya andan adulándolo y diciéndole “tú, Eduardo”, y trabajar por ganarse el apoyo de la gente común y corriente.

Nada mejor para ganar una elección que el recuerdo de un buen gobierno y la promesa creíble de uno mejor. Frei no necesita ser el candidato de los empresarios. Que ése sea Lavín y no tú, Eduardo.

Adolfo piensa y juega

ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 11 de Abril de 2004

Francisco Javier Díaz

¿Qué pensará Adolfo ahora que se aprecia un alza de Michelle Bachelet en las encuestas? ¿Cómo jugará Adolfo dentro de la DC, ahora que los disidentes, encabezados por Gutenberg Martínez, han acabado con su reinado absoluto?

El alza de Michelle Bachelet en las encuestas desafía un saber convencional: Se pensaba, hasta ahora, que sólo un candidato DC podía hacer frente a la derecha, porque sólo un DC podía llegar al votante moderado. La experiencia de la elección de 1999 demostraba que Lagos no pudo captar el voto de centro, el que se fue como torrente hacia Joaquín Lavín hasta que una compresa llamada Soledad Alvear logró detener dicha sangría.

Pero tal lectura asumía que el espacio político corre igual para partidos y votantes. O sea, asumía que existe un continuo izquierda-centroizquierda-centro-centroderecha-derecha, en el cual los votantes se pueden ordenar tal cual como lo hacen partidos y líderes. Todos fuimos testigos, sin embargo, de cómo la preferencia del votante de centro no se pasó a la posición moderada de centroderecha, sino que atravesó todo el espectro hasta el UDI Joaquín Lavín.

“Es que Lavín tenía un carisma personal que lo hizo situarse sobre los partidos” dicen unos. “Es que la situación económica, política y social del Chile de 1999 demandaba un liderazgo transversal como el que ofrecía Lavín” dicen otros. Lo cierto es que ambas explicaciones se podrían aplicar en 2005 con respecto a Michelle Bachelet. En breve, Michelle podría llegar al votante de centro en similares (o mejores) condiciones que cualquier DC, y más encima, con el flanco a su izquierda totalmente controlado.

De esta manera, si la Bachelet se mantuviera arriba en los sondeos (y si ello se viera reflejado en las encuestas metodológicamente bien realizadas), a la DC se le caería el último argumento para exigir un candidato presidencial de sus filas. Hay que recordar que el primer argumento indicaba que el candidato “tenía” que ser DC, como imperativo, fundado en la alternancia en el poder. Bajado dicho argumento, básicamente por impresentable, surge aquel que señala que el candidato “debiera” ser DC, porque es el único que capta los decisivos votos de centro. Pero al parecer la situación ya no sería tal.

Aquí es donde entra el juego de Adolfo y la situación interna del partido. Debo aclarar al lector que de aquí en adelante esta columna es pura especulación.

Lo primero es ver cómo Zaldívar sortea las elecciones municipales. Porque la DC es fraternal, pero implacable: Un mal resultado en una elección, invitan al presidente de turno a las Termas de Jahuel, y suácate, entre camaradas le cortan la cabeza. La apuesta es alta. Ni siquiera una buena negociación de alcaldes salvaría a Adolfo, pues la vara para medir la votación total de los partidos será la elección de concejales, donde todos los partidos llevan candidatos en todas las comunas. Por tanto, Adolfo necesitará la ayuda de triunfos resonantes en algunas alcaldías. De ahí que tenga un incentivo adicional en insistir en Trivelli para Santiago.

Se configuran así tres escenarios posibles para Adolfo respecto de las municipales: Uno, que le vaya mal; dos, que le vaya regular o bien; y tres, que le vaya muy bien. En el primer escenario le cortan la cabeza, el último escenario es muy improbable, así que mejor preocupémonos del segundo. La primera pregunta es: ¿Podrá Adolfo imponerse él mismo como candidato presidencial en un escenario así, sin necesidad de elecciones internas? Al parecer no. Menos ahora que tiene a Soledad Alvear arriba en las encuestas y a los disidentes respirándole en la oreja.

¿Qué hace entonces? ¿Nadie sabe para quien trabaja y le entrega el partido al Gute? Improbable, Adolfo no es así. ¿Cómo responde a la presión interna que exige llevar una candidata, Alvear, que aparentemente no es de su preferencia? Supongamos luego que la DC cede ante las encuestas y nomina a Soledad Alvear como pre-candidata para enfrentar a la Bachelet. ¿Con qué fuerza acometería Zaldívar dicha empresa?

Agreguémosle un pelo más a la sopa: el tira y afloja de las primarias de la Concertación se cruzará con la negociación parlamentaria. Y la elección senatorial es clave para la DC. Diez de sus doce senadores van a reelección en esta vuelta. Y salvo Jorge Pizarro en la Cuarta Región, y tal vez Carmen Frei en la Segunda, todos los demás se encontrarán en serio peligro de extinción. ¿No existirá la presión por negociar y asegurar el cupo de algunos de éstos?

El asunto es que Adolfo piensa y juega. Es un tipo inteligente y disciplinado. Su gestión en la DC comenzó agresiva y perturbadora, pero poco a poco ha entendido que el éxito del gobierno es la mejor plataforma para su partido. La DC ya no es el partido desorientado de hace tres años, el que daba espectáculos tan lamentables como la inscripción errónea de las candidaturas parlamentarias. Zaldívar tiene el mérito de haber enrielado la colectividad. Ahora enfrentará el dilema de levantar un candidato que probablemente no será de su agrado, defenderlo, pero a la vez no descuidar los intereses de sus senadores. Veremos qué piensa.

“Yo fui a la Ceremonia del Adiós”

ANIMAL POLITICO
Publicado en La Nación, 14 de julio 2002

Por Francisco Javier Díaz

Algo especial me pasó cuando leí el célebre artículo de Antonio Cortés Terzi, “La Ceremonia del Adiós”, a comienzos del gobierno de Lagos. Hacía apenas unos meses que Lavín casi se convertía en Presidente de Chile y afloraba el “síndrome Caszely” por todos lados. En la Concertación cundía la desazón, el desánimo y la incredulidad. La Derecha se mostraba extasiada, recordando a cada momento que ellos eran la mitad de Chile. Pero algo no cuadraba. Despedirse del gobierno seis años antes de una elección presidencial sonaba como mucho, algo faltaba en el análisis del compañero Cortés. La gente efectivamente se despedía, el cuento era saber de qué.

Decidí que tenía que asistir a una Ceremonia del Adiós, pero a una de verdad. No quedaba otra solución, la patria me requería. Así que hace un par de semanas fui a Francia para estar de cuerpo presente en la debacle de la Izquierda en la segunda vuelta electoral. Juro que lo que voy a contar es la pura y santa verdad.

La Ceremonia del Adiós comienza un día domingo o feriado. Parece que la idea de la Ceremonia es hacer que ese día todo parezca lo más normal posible. Tanto, que los parques están llenos de gente leyendo, trotando o tomando sol. Los locales de votación poco se notan, mientras que los vocales de mesa son gente pagada, que no lleva pic-nic, pero sí la misma cara de lata.

La campaña electoral de la Ceremonia del Adiós es ostensiblemente desigual. En el caso de las elecciones en Francia, la Izquierda ya casi no hacía campaña, pues se había gastado todas las ideas y las platas en la primera vuelta presidencial. La Derecha, en cambio, tiró toda la carne al asador. Buen diseño, buen papel, rostros de políticos que parecen ejecutivos. El contenido poco importa. Raffarin, el candidato a Primer Ministro de la Derecha, es algo así como el Juan Antonio Coloma del neo-gaullismo francés. Bisnieto, nieto, hijo y sobrino de políticos, no ha hecho nada más que politiquear toda su vida y ahora campañea en contra de la clase política. “Quiero representar a la Francia de los de abajo”, dijo, mientras su campaña era financiada por duquesas y multinacionales.

La Ceremonia propiamente tal se celebra en alguna sede política donde los líderes del Adiós se reúnen a esperar los resultados. Por tanto, me dirigí a la sede del PS Francés, donde abundaba el vino, las ensaladas de fideos fríos y el fois de grass. Un refinado socialista francés me explicaba que éste es un paté muy caro, que se hace intoxicando el hígado de un pobre pato con sustancias especiales para que le dé un sabor distinto. No pude dejar de acordarme de las vacas transgénicas del McDonalds.

Llegados los líderes (en este caso Fabius, Strauss Kahn, Aubry), se espera la llegada del candidato. Hay que llenar una sala con gente para que actúe de extra ante las cámaras y reciba al tipo con aplausos. Además, hay que esperar el horario prime de las noticias. En eso arribó Francois Hollande, jefe del socialismo francés, ceremoniante principal en nuestro ejemplo. Aplausos, vítores, a la vez que miradas de recelo y complicidad entre los otros líderes. Es jodido esto del liderazgo en los partidos políticos, pensé, pues en el fondo, sólo perdiendo el primero el resto tiene opción de ocupar su lugar vacante.

Otro requisito indispensable de la Ceremonia es que todos queden con algún sentimiento de resignación por lo ocurrido y ánimo de pelear una futura interna. “Al menos salvamos los muebles” decían los próceres socialistas que salvaron sus propios escaños esa noche en Francia. “Ahora viene lo bueno”, murmuraba el grupo de modernizadores que quiere tomar el control del partido. “La respuesta está en la izquierda”, respondía el rumor de la vieja guardia, que sentía en la derrota de Martine Aubry, la impulsora de la discutida jornada laboral de 35 horas, una fuerte estocada. Curioso este mensaje, dicho sea de paso. La ley Aubry le decía a los jóvenes “si quieres trabajar más, no puedes”, y después se queja de que perdió.

Por último, para que la Ceremonia sea Ceremonia, tiene que haber un sound bite potente del parte del candidato perdedor. Eso era lo que yo estaba esperando, para tomar nota para una eventual Ceremonia en Chile. Me acordé de la frase de Felipe González en 1996. Cuando se esperaba que el PSOE perdiera por mucho, ocurrió lo impensado: le Derecha ganó por poco. “No ha habido derrota más dulce ni victoria más amarga”. Diez palabras que le bastaron a Felipe para aguarle la fiesta a Aznar por unos tres meses, hasta que éste empezó a gobernar bien. Hollande aventuró una buena también: “Seguiremos luchando”, dijo, “avec obstination, mais sans precipitation”. Me gustó. No sé bien por qué, a lo mejor por el juego de eses, zetas y ces, pero me imaginé a Frei Ruiz-Tagle diciéndolo en nuestra Ceremonia: “Con obztinazión, pero zin prezipitazión”.

Cuando me fui caminando me di cuenta que uno no se despide seis o cuatro años antes de un gobierno, a menos que en realidad se esté despidiendo de otra cosa. La Ceremonia de los socialistas franceses me mostró que ellos siguen en lo suyo, trabajando, discutiendo, luchando por el poder. Sin drama. A lo mejor eso es la Ceremonia del Adiós: el fin de los que creen que la política es aún una epopeya y que creen que su vocación rebelde se satisface por haber cambiado un fusil de palo por una buena planta profesional o una mejor comisión de servicio.

Pero el resto de los ciudadanos seguiremos votando por los buenos gobiernos, así que no hay nada de qué despedirse. Como contribuyentes, votaremos por quienes nos ofrezcan y demuestren que se puede aminorar la evidente desigualdad existente, con la mayor eficiencia posible. Así de simple. Para el chileno o el francés de la calle, aunque duela, la Ceremonia del Adiós no existe. Todavía hay mucho por hacer.

Francisco Díaz: El líder de hoy

Animal Politico fue elegido uno de los 100 líderes jóvenes por el diario El Mercurio, en 2003.

El Mercurio, Los cien líderes del futuro

Francisco Javier Díaz, abogado y cientista político

Abogado y cientista político de la Chile, master en políticas comparadas de la London School of Economics y estudiante de un doctorado en ciencias políticas de la Universidad de Pittsburg. Díaz es un socialista liberal y futuro concejal por Las Condes. Él es un tipo atrevido que quiere hacer carrera política y apuesta a doblar la votación del PS en las elecciones municipales del año entrante. Brillante, rápido y extremadamente culto, estuvo un tiempo dedicado a la formación de líderes en Chile 21, el think tank del socialismo. También ejerció como abogado defendiendo al Estado desde el comité de inversiones extranjeras en la demanda del diario El Clarín. Casado, padre de una hija a este egresado del Craighouse y fanático de la “U” se le augura futuro esplendor en la política.

Francisco Díaz cambió su columna de opinión por la competencia política

Las Últimas Noticias

Ácido crítico de la política quiere ser concejal
Lunes 19 de Julio de 2004

C. A.



Aunque durante más de dos años cada fin de semana se transformó en el ácido columnista “Animal político”, de La Nación Domingo, en su nuevo trabajo como jefe de gabinete de Ricardo Solari, Francisco Javier Díaz (33), no puede evitar que lo bien portado se le escape por cada poro.



A escribir llegó por casualidad y lo de la política fue el paso lógico después de ser militante socialista. Estudió Derecho, hizo un magíster en Chile, y otro en Inglaterra. Luego el doctorado en Ciencias Políticas y los boletos lo llevaron a Estados Unidos.



Después de haber lanzado palabras-dardos durante 24 meses en contra de los políticos, ahora postula como concejal por Las Condes. Esta es su visión de los políticos: “Tenemos a una clase política que ha sido sorprendida por la gente, dando respuestas intuitivas”.



-¿Intuitivas?



-Políticos que creyeron que lo que se quería era transparencia y salió Jorge Schaulsohn, luego Nélson Avila para terminar con Jiménez y Pareto que de fiscalizadores terminaron siendo fiscalizados. Luego la farándula: abres el diario y tienes a Ávila posando junto a Reichell.



-Con tanta farándula y luchas de poder, ¿no te da miedo entrar a la política?



-Soy de acero. ¡No!, fuera de bromas. Acepté este cargo porque conozco y respeto mucho a Solari.



-¿Eres un animal político?



-De todas maneras. Voy por la calle viendo todo, pensando en cómo podría mejorarse esto y lo otro. Por ejemplo cuando me subo a una micro y veo los cobradores automáticos me dan ganas de votar por Lavín.





Francisco Díaz cambió su columna de opinión por la competencia política

¿Quién es Francisco Javier Díaz?

¿Quién es Francisco Javier Díaz?

¿Quién es Francisco Javier Díaz?

Nací en 1971 y viví frente al Estadio Italiano por 20 años. Cursé la enseñanza básica y media en un conocido colegio de la comuna, el Craighouse, primero donde se encuentra el actual Apumanque, y luego en Lo Barnechea.

Ingresé a estudiar Derecho en la Universidad de Chile en 1989, egresando en 1993. Mis intereses se orientaron hacia la Ciencia Política, Gobierno y las Relaciones Internacionales. Mientras me titulaba de Abogado cursé el Magíster en Ciencia Política en la Universidad de Chile.

En 1999 partí a Inglaterra a realizar un Master of Science en Política Comparada en la London School of Economics. Aquello fue una de las experiencias intelectuales más fascinantes que he vivido. El prestigio mundial de LSE hace que líderes de todas partes del mundo se paseen por nuestras aulas y brinden charlas del más alto nivel. Asimismo, tuve el honor de asistir a las clases de uno de los teóricos más importantes del mundo, Sir Anthony Giddens.

Mi doctorado decidí continuarlo en Estados Unidos, hacia donde partí en 2002. Pude hacerlo gracias a una beca Fulbright, instalándome en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, y su prestigioso Centro de Estudios Latinoamericanos.

En términos profesionales, he mezclado la práctica legal con la vida académica. Ejercí como abogado del Estado de Chile en el Comité de Inversiones Extranjeras, a la vez que he dictado clases en la Universidad de Chile, en la Academia Diplomática, y en Estados Unidos. Además, durante dos años escribí semanalmente la columna de análisis político del diario La Nación Domingo. La columna se llamaba “Animal Político”, y tuve que dejarla a raíz de esta candidatura.

Soy socialista. Ingresé al Partido Socialista de Chile a los 16 años. La indignación ante las injusticias sociales hizo que yo no privilegiara una carrera como abogado tradicional, y me volcara hacia la política y el Gobierno. Me la he jugado por lo que pienso. Creo en una sociedad más justa, libre de desigualdades odiosas y de discriminaciones. Una sociedad tolerante y democrática, solidaria, valerosa y acogedora.

Espero representar a mis vecinos de Las Condes. A las familias, a los jóvenes, a todos quienes esperan que su municipio les recompense sus esfuerzos y trabajo por sacar a sus familias adelante.

Soy un tipo simple. Mi vida se llena con el amor de mi esposa, la adoración por mi hija, el cariño de la familia y amigos, mis libros, y los sueños de una sociedad más justa.

Francisco Javier Díaz

Francisco Javier Díaz

Francisco Javier Díaz fue elegido uno de los 100 jóvenes lideres por el diario El Mercurio

Debutan los weblogs de campaña

Revista Mouse, La Tercera
4 de agosto 2004

Los blogs avanzan silenciosamente, pero sin detenerse. Primero fueron las bitácoras personales, luego los radioblogs. Y ahora, con las elecciones municipales partiendo en forma oficial, se toman la política chilena. Conoce los blogs de los candidatos y uno que otro secreto de campaña.

Todo comenzó con Joe Trippi. Él era el asesor de Howard Dean, uno de los candidatos en las pasadas primarias demócratas en los Estados Unidos. ¿Su gracia? Convenció al candidato a utilizar la tecnología y ponerse en onda. Había sido fundado el primer blog de campaña.

La combinación de inmediatez y cercanía que provee el blog (o bitácora) es su principal atractivo, además de sus beneficios económicos. Con un sistema de donaciones en línea a través de tarjetas de crédito, Dean recaudó cerca de 80 millones de dólares.

Y como las buenas ideas son dignas de copiarse, el sistema fue calcado por el actual competidor para el sillón presidencial de Estados Unidos, John Kerry.

En Chile la cosa debutó con dos competidores por el sillón municipal que se pusieron las pilas y entraron al ciberespacio: Claudio Orrego (DC) y Jorge Schaulsohn (PPD).

¿Por qué un blog?

Elegimos el formato de Blog por tres características: dinamismo, cercanía y facilidad", cuenta Florencio Ceballos, uno de los impulsores del blog del candidato a alcalde por la comuna de Santiago, Jorge Schaulsohn. "Nos interesaba mostrar el 'día a día' de la campaña, renovando contenidos a medida que estos se producen. Por otra parte un weblog aumenta la posibilidad de contacto directo entre el candidato y el elector y finalmente, las herramientas disponibles para construcción de blogs nos permitían concentrarnos en los contenidos y no en los aspectos técnicos, editando desde múltiples lugares y por un equipo trabajando en red".

La participación y el compromiso son las ideas fuerzas que plantea Rodrigo Araya, el director de la e-campaña de Claudio Orrego, el primero en Chile en utilizar una bitácora de campaña. "Nosotros partimos con el blog en marzo como parte de un proceso que buscaba involucrar a la gente. Queremos que aporten ideas, recursos, que sean parte de la campaña", indica Araya.

Para Pablo Curti, asesor de las e-campañas de Orrego y Schaulsohn, los blogs son lo más cercano a estar en terreno, poder conversar con el candidato, darle la mano, criticarlo y bajarlo del estatus de semidios distante al que lo recluye el tradicional sitio Web de campaña.

"No es fácil convencer a un político de la vieja escuela que abandone la idea de su viejo sitio Web por la de un Weblog", dice Curti. "Incluso a sabiendas de que las barreras de entradas en este último caso son menores (menos costos y más rápido de montar) y que los beneficios en su pulseada electoral pueden ser mucho más altos (mejores recaudaciones de contribuciones, mayor cantidad de adeptos y futuros electores). Algunos lo ven y se suman, otros le temen y lo dejan pasar."

Es que no es fácil, considerando que en los blogs la comunicación es bidireccional. Los electores pueden hacer preguntas, cuestionar al candidato, alabarlo o insultarlo.

"Poner un programa de gobierno en línea puede parecer casi una anécdota a esta altura de las e-campañas. Sin embargo, el simple hecho de asociar foros de comentarios a los programas cambia radicalmente la situación", señala Curti. "Los ciudadanos discuten las propuestas del candidato, plantean sus ideas y exigen que estas sean analizadas y consideradas. Además muchas veces, los participantes de los foros son personas con grandes conocimientos de temas técnicos que empujan, hacen crecer las discusiones y obligan a revisar proposiciones."

Donaciones online con tarjetas de crédito

"El caso de Transbank es la guinda del proceso de involucrar a la gente con la campaña", cuenta Rodrigo Araya. "Pensamos que si estamos abriendo el espacio para que aporten sus ideas y su trabajo, por qué no permitir que ayuden a financiar la campaña. Así, pasamos de un modelo de pocas donaciones grandes, a uno de muchas donaciones pequeñas, siguiendo el espíritu de la campaña de Dean, en Estados Unidos".

De este modo las donaciones se hace más transparentes y los ciudadano comunes y corrientes se hacen parte activa de las campañas de sus candidatos.

Pero la idea tuvo un inconveniente. En internet las transacciones se hacen con tarjetas de crédito, y el monopolio de este medio de pago lo tiene Transbank en Chile.

"Hace tres meses comenzamos la negociación con Transbank", relata Araya. "La idea era que prestaran la plataforma para recibir donaciones en línea, pero desde el principio ellos vieron esto con desconfianza. Aún así vimos la parte comercial del asunto y avanzamos. Incluso llegamos a tener el contrato firmado por Claudio Orrego. Pero en ese momento Transbank se echó para atrás. El problema era que, según ellos, no estaban preparados para prestar este servicio".

Como la cosa se complicó, el candidato a alcalde por Peñalolén dio la pelea online y offline. "Siguiendo el espíritu de la campaña, contamos lo que que sucedía en el blog y recibimos muchas cartas de apoyo. Luego, antes de anunciarlo ante la prensa, publicamos que presentaríamos acciones para combatir esta injusticia".

La pelea consiguiente no duró más de 24 horas. El presidente de Transbank reconoció el error y revirtió la decisión. Hoy el problema está solucionado y se espera que la próxima semana se encuentre implementado el sistema de donaciones en línea.

Una anécdota que muestra los entretelones de las emergentes campañas en línea que buscan validarse com un medio efectivo de propaganda. En palabras de Pablo Curti, "las bitácoras son capaces de reflejar el vértigo de las campañas. Gente en terreno, comités en acción, simpatizantes comunicados, convocatorias permanentes. Responden muy bien a la idea de reflejar minuto a minuto la intensidad de la campaña, mediante el uso de un lenguaje coloquial, informal que acentúa la cercanía entre políticos y ciudadanos."

Y ahora que se lanzó oficialmente la carrera sólo queda ver quién más se atreve. Por el momento ya está en carpeta un nuevo proyecto de blog político. Esta vez del candidato PS a concejal por Las Condes, Francisco Díaz, que según su jefa de e-campaña, Carolina Moreno, la bitácora estará disponible la segunda semana de agosto en el dominio www.franciscodiaz.cl.