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Francisco Javier Díaz

Adolfo piensa y juega

ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 11 de Abril de 2004

Francisco Javier Díaz

¿Qué pensará Adolfo ahora que se aprecia un alza de Michelle Bachelet en las encuestas? ¿Cómo jugará Adolfo dentro de la DC, ahora que los disidentes, encabezados por Gutenberg Martínez, han acabado con su reinado absoluto?

El alza de Michelle Bachelet en las encuestas desafía un saber convencional: Se pensaba, hasta ahora, que sólo un candidato DC podía hacer frente a la derecha, porque sólo un DC podía llegar al votante moderado. La experiencia de la elección de 1999 demostraba que Lagos no pudo captar el voto de centro, el que se fue como torrente hacia Joaquín Lavín hasta que una compresa llamada Soledad Alvear logró detener dicha sangría.

Pero tal lectura asumía que el espacio político corre igual para partidos y votantes. O sea, asumía que existe un continuo izquierda-centroizquierda-centro-centroderecha-derecha, en el cual los votantes se pueden ordenar tal cual como lo hacen partidos y líderes. Todos fuimos testigos, sin embargo, de cómo la preferencia del votante de centro no se pasó a la posición moderada de centroderecha, sino que atravesó todo el espectro hasta el UDI Joaquín Lavín.

“Es que Lavín tenía un carisma personal que lo hizo situarse sobre los partidos” dicen unos. “Es que la situación económica, política y social del Chile de 1999 demandaba un liderazgo transversal como el que ofrecía Lavín” dicen otros. Lo cierto es que ambas explicaciones se podrían aplicar en 2005 con respecto a Michelle Bachelet. En breve, Michelle podría llegar al votante de centro en similares (o mejores) condiciones que cualquier DC, y más encima, con el flanco a su izquierda totalmente controlado.

De esta manera, si la Bachelet se mantuviera arriba en los sondeos (y si ello se viera reflejado en las encuestas metodológicamente bien realizadas), a la DC se le caería el último argumento para exigir un candidato presidencial de sus filas. Hay que recordar que el primer argumento indicaba que el candidato “tenía” que ser DC, como imperativo, fundado en la alternancia en el poder. Bajado dicho argumento, básicamente por impresentable, surge aquel que señala que el candidato “debiera” ser DC, porque es el único que capta los decisivos votos de centro. Pero al parecer la situación ya no sería tal.

Aquí es donde entra el juego de Adolfo y la situación interna del partido. Debo aclarar al lector que de aquí en adelante esta columna es pura especulación.

Lo primero es ver cómo Zaldívar sortea las elecciones municipales. Porque la DC es fraternal, pero implacable: Un mal resultado en una elección, invitan al presidente de turno a las Termas de Jahuel, y suácate, entre camaradas le cortan la cabeza. La apuesta es alta. Ni siquiera una buena negociación de alcaldes salvaría a Adolfo, pues la vara para medir la votación total de los partidos será la elección de concejales, donde todos los partidos llevan candidatos en todas las comunas. Por tanto, Adolfo necesitará la ayuda de triunfos resonantes en algunas alcaldías. De ahí que tenga un incentivo adicional en insistir en Trivelli para Santiago.

Se configuran así tres escenarios posibles para Adolfo respecto de las municipales: Uno, que le vaya mal; dos, que le vaya regular o bien; y tres, que le vaya muy bien. En el primer escenario le cortan la cabeza, el último escenario es muy improbable, así que mejor preocupémonos del segundo. La primera pregunta es: ¿Podrá Adolfo imponerse él mismo como candidato presidencial en un escenario así, sin necesidad de elecciones internas? Al parecer no. Menos ahora que tiene a Soledad Alvear arriba en las encuestas y a los disidentes respirándole en la oreja.

¿Qué hace entonces? ¿Nadie sabe para quien trabaja y le entrega el partido al Gute? Improbable, Adolfo no es así. ¿Cómo responde a la presión interna que exige llevar una candidata, Alvear, que aparentemente no es de su preferencia? Supongamos luego que la DC cede ante las encuestas y nomina a Soledad Alvear como pre-candidata para enfrentar a la Bachelet. ¿Con qué fuerza acometería Zaldívar dicha empresa?

Agreguémosle un pelo más a la sopa: el tira y afloja de las primarias de la Concertación se cruzará con la negociación parlamentaria. Y la elección senatorial es clave para la DC. Diez de sus doce senadores van a reelección en esta vuelta. Y salvo Jorge Pizarro en la Cuarta Región, y tal vez Carmen Frei en la Segunda, todos los demás se encontrarán en serio peligro de extinción. ¿No existirá la presión por negociar y asegurar el cupo de algunos de éstos?

El asunto es que Adolfo piensa y juega. Es un tipo inteligente y disciplinado. Su gestión en la DC comenzó agresiva y perturbadora, pero poco a poco ha entendido que el éxito del gobierno es la mejor plataforma para su partido. La DC ya no es el partido desorientado de hace tres años, el que daba espectáculos tan lamentables como la inscripción errónea de las candidaturas parlamentarias. Zaldívar tiene el mérito de haber enrielado la colectividad. Ahora enfrentará el dilema de levantar un candidato que probablemente no será de su agrado, defenderlo, pero a la vez no descuidar los intereses de sus senadores. Veremos qué piensa.

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