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Francisco Javier Díaz

¿Todo mal?

Diario La Nacion, Domingo 12 de Enero de 2003

Francisco Javier Diaz

Soy optimista. En terminos generales, siempre trato de ver el
lado bueno de las cosas o la manera sensata de mejorarlas.
Tambien soy realista. Trato de ver y apreciar la realidad tal cual
es. Creo que esta existe y por tanto puedo, y debo, conocerla.
Pero no soy ni tonto ni inocente. Soy mas bien un tipo
razonablemente optimista, o sea, de un optimismo fundado en la
razon, anclado en la realidad.

El analisis serio y riguroso de los hechos, mas una correcta
ponderacion de los mismos, son las principales herramientas del
analista optimista. Saber con quienes se cuenta y con que no
se cuenta. Entender que la vida politica es mucho menos ideal
de lo que uno quisiera. Que los equipos no los arma uno, que
vienen armados de antes o son impuestos. Que en politica
muchas veces hay que tragar sapos y culebras, y que existen
practicas de poder oscuras y deleznables.

Asi es la politica, y me atreveria a decir que asi es tambien la
vida. Una trama de noblezas y pasiones, verdades y mentiras,
ideales y enganos, equipos y camarillas, lealtades y mafias. No
nos hagamos los santurrones.

Sin embargo, hasta el mas optimista de los analistas, o sea yo,
en semanas como esta se quiebra y encuentra todo mal, nada
bueno. Ni posibilidad de salida. Entonces, solo cabe volver al
comienzo, reordenar los hechos, separar la paja del trigo y ver
que pasa efectivamente. Y lo que pasa en Chile son dos cosas
muy sencillas: Una, el fin de la Concertacion ganadora y el inicio
de la centroizquierda competidora. Dos, aunque parezca chiste,
destaco el hecho de que las instituciones funcionan.

En el Chile post Aranguiz, se acabo el triunfo de la Concertacion
porque si. A estas alturas, pocos quieren votar por la
Concertacion solo porque recupero la democracia o por su
compromiso con los derechos humanos. Todo cierto, todo
innegable, todo merecedor de que a mucha gente, digamos que
mas de un 40%, se le revuelva el estomago antes de votar por
la derecha. No quiero analizar los episodios de los ultimos meses
ni mucho menos la detencion del ex ministro Cruz. Pero es un
hecho que todo ello pone fin a la era de la Concertacion
ganadora por presencia y abre paso a una etapa de duro
trabajo de competencia para conseguir la victoria de la
centroizquierda. La Concertacion no es mas que la coalicion de
centroizquierda en Chile, que le habla al pais desde distintos
partidos e historias y le propone un determinado conjunto de
valores compartidos y politicas publicas. Nada mas. Si quiere
ganar, debera desarrollar un trabajo de pastoreo y proselitismo
a gran escala, en aras de convencer al populum de que entre
que gobiernen los ricos o el resto del mundo, es mejor que
gobierne el resto del mundo.

Lo segundo que pasa en Chile es que las instituciones
efectivamente funcionan y eso a la larga es bueno. Pero no me
refiero a un funcionamiento formal, onda Cortes de Apelaciones
en tiempos de dictadura, cuando formalmente rechazaban
recursos de amparo. Me refiero a funcionamiento real, a un
funcionamiento institucional. La frasecita esa de que "el poder
corrompe" tiene mucho de verdad. Es parte de la naturaleza
humana. Hay lugares donde los sistemas de control ya no
funcionan, si es que alguna vez funcionaron, mientras que en
otros lugares los sistemas de control y el sistema etico de la
sociedad, como Chile, todavia premian la honestidad. En general
y en comparacion, somos un pais honesto.

Sin embargo, y debido a que hemos vivido en una
excepcionalidad politica durante practicamente 30 anos, las
instituciones no han funcionado apropiadamente. Que funcionen
significa que hagan lo que estan llamadas a hacer, sin
interferencias sociales ni politicas. No nos ceguemos tampoco:
el andamiaje institucional chileno del siglo XX no era perfecto,
pues mas bien representaba y protegia a poderosos y
conservadores. Solo la gran arremetida mesocratica de
mediados de siglo cambio este esquema. Pero en fin. El cuento
es que como el poder corrompe, hay que separarlo y distribuirlo
en diversos instrumentos y preocuparse de que estos funcionen.
Que las ramas de la defensa defiendan, que la Contraloria
controle, que Investigaciones investigue, que el Registro Civil
registre, que la carrera funcionaria corra, etc. Y ello que parece
tan simple, no pasaba en Chile.

En el Chile post Aranguiz, una institucion fundamental, como es
el Poder Judicial, se ha institucionalizado. Despues de anos de
sometimiento al poder politico, sea por la fuerza, temor o
conveniencia, ahora por fin parece tener discernimiento propio.
Y eso esta bien. Al margen de lo equivocado o parafernalico que
pueda ser el juez, lo importante es que la Corte Suprema, al
deliberar acerca de sus actos, tiene en consideracion el
funcionamiento del Poder Judicial como institucion, al margen del
poder de turno. Un poco como lo han tratado de hacer Cheyre o
Izurieta en el Ejercito o como ya lo ha hecho la propia
Concertacion en numerosos servicios publicos.

Esto hara que las elecciones sean cada vez menos dramaticas
pero mas reales. No nos jugaremos por quien hace funcionar el
pais; para eso estaran las instituciones. La disputa estara en
que mejores ideas y que valores mas compartidos se presentan
al populum para mejorar su vida. Simple y directo. Ya nadie es
mejor que nadie. Somos todos mas o menos malos.

FJD/

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