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Francisco Javier Díaz

“Bikini Político”

ANIMAL POLITICO
La Nación, Domingo 15 de Septiembre de 2002

Por Francisco Javier Díaz

El discurso político moderno tiene que ser como un bikini: dos piezas lo suficientemente amplias como para cubrir todo lo importante, pero también lo suficientemente reducidas como para que sea atractivo mirarlo.

Así, un buen mensaje debe constar de no más de dos ideas centrales poderosas y creativas. Una de ellas, digamos que la parte de abajo del bikini, debe estar referida al diagnóstico de lo que existe o el estado de la situación coyuntural que convoca el discurso. De esta manera, por muy bonito que sea el bikini, si la modelo equivoca la talla, el bochorno puede llegar a ser mayúsculo, tanto por lo que sobre como por lo que falte.

Entonces, realmente no se entiende que existan partidos que insistan en construir discursos basados en análisis superficiales, poco científicos, o simplemente desenchufados de la realidad. A esos partidos, la celulitis, los rollos y la piel de naranja se les nota apenas comienzan a hablar.

La segunda idea fuerza, digamos que la parte de arriba del traje de baño, debe constar a su vez de dos buenos conceptos, igual que un buen bikini. Éstos deben ser armónicos y redondear la idea central que se plantea instalar. Y la idea central es precisamente una idea de futuro que se plantea a la sociedad. Uno de los conceptos, digamos que el de la izquierda, debe imaginar la utopía, lo imposible, la estrella polar. El otro concepto, el de la derecha, debe aterrizar aquel imaginario en una promesa actual, orientada, por cierto, en el más allá. Pero si ello no es así, el bikini pierde simetría en su parte superior, lo que demás está decirlo, pierde toda estética.

Veamos entonces qué nos traen los modelos políticos para la próxima temporada Primavera Verano.

El PPD se ve venir bien, con un buen modelo, atrevido, moderno, pero donde parece que la percha todavía no acompaña. El PPD logró la única genialidad de la Concertación en las parlamentarias pasadas, con el slogan “Te defiende como león”. En efecto, los datos indican que el votante moderno busca, cada vez más, obtener la mayor utilidad de su voto, sea aquella idealista o material. En otras palabras, le da lata seguir votando por un determinado político sólo por ser de determinado partido; la gente hoy exige algo más. Los más altruistas querrán que el tipo sea bueno para sus ideales, mientras que los más materialistas querrán que el tipo sea útil para sus intereses. Entonces, el PPD tomó esto, hizo un cóctel y prometió defendernos del neoliberalismo, pero también de la cuenta abusiva del agua o de la luz.

El problema del bikini PPD es que lo llevaron a un encuentro partidario a Olmué y trataron de rebajarlo de los costados y achicarle un poco las pechugas, sin que les resultara. O sea, de ser un modelo fino y moderno, casi queda como esos bikinis que se ponen las niñas de los cafés con piernas (según me han contado). Aprobaron ser el progresismo del siglo XXI y XXII, privatizar lo privatizable y romper epistemológicamente con la tradición de izquierda chilena, mientras que la modelo que se pone el bikini viene mucho más atrás todavía, dejándole sin agua la piscina.

El PS, después de su reciente Conferencia de Organización, estrena un modelo búlgaro de 1956. En su resolución final, el PS apoya al pueblo saharahui, Cuba, Hugo Chávez, la tasa Tobin, y la condonación de la deuda externa a los países africanos. Además, asume “como método de interpretación de la realidad el marxismo crítico, enriquecido y rectificado por el avance de la cultura, la ciencia y el devenir social”. Cuando hubo que crear un slogan para las parlamentarias y los estudios serios hablaban de una fuerte tendencia de rechazo hacia lo partidista, el PS vociferó: “Urgente, vota socialista”. Además, ¿cómo puede haber algo urgente cuando el 40% de aquellos en edad de votar no vota?

La DC viene con un modelo de lana, tejido crochet, tono pastel, escote subido y pierna hasta la rodilla. Para la parlamentaria intentaron un discurso catch-all, pero se les pasó la mano. El lema “Juntos por el Trabajo” era casi como decir “Unidos por el Amor a los Niños”. Ahí tomó las riendas Adolfo y ha intentado imprimirle un sello más tradicional al bikini. Pero mi impresión es que, como en el chiste de Don Otto, la DC sigue buscando las llaves del auto debajo del poste donde hay más luz y no realmente donde se le cayeron. Yo que ellos seguiría el ejemplo de la DC en Suiza para las elecciones del 2001: el centro político a nadie le importa, lo que importa es el centro ciudadano. ¿Y quién está ahí? Como decían los suizos: “Al Centro, el ser humano”.

La UDI repite la tanga que estrenó Lavín en la alcaldía de Las Condes y que ocupó para la presidencial de 1999. Pero ojo, no les vaya a pasar como los Axé Bahía, que no cambian de tenida o baile ni para el Dieciocho. El bikini “Viva el Cambio” no es eterno. La modelo ya tiene algo de guata y pone cara de aburrida, mientras que la Concertación tiene dos maniquíes que, si bien no despampanan, tienen mucho encanto. Además que entre tanta promesa incumplida de Lavín como alcalde de Santiago, el modelo pierde credibilidad.

¿Y Renovación Nacional? RN no importa: esta semana ha quedado claro que Piñera se baña pilucho.

FJD/

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