Temporada de Conejos
ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 3 de Noviembre 2002
Por Francisco Javier Díaz
El Pato Lucas colocaba un cartel que decía Temporada de Conejos, y el cazador Elmer apuntaba con su rifle a Bugs Bunny. Él conejo no se quedaba atrás, sacaba un cartel que decía Temporada de Patos, y el rifle se dirigía entonces hacia el Pato Lucas. Y así se lo llevaban un buen rato, temporada de conejos, temporada de patos, con el cazador apuntando a lado y lado, hasta que aparecía un cartel que decía Temporada de Elmer.
¿Temporada de Elmer? se preguntaba el cazador, cuando aparecían decenas de rifles de quién sabe dónde, y disparaban sobre él, dejándolo cubierto de hollín, entero negro y echando humito. Siempre pensé que le pasaba por gil.
Pato Tombolini abrió la temporada de patos. La imagen de Tombolini bronceado, dolido y enojado, en una conferencia de prensa a la antigua, llena de gente, en un salón vetusto en una vetusta sede, es una imagen que no se olvidará fácilmente. Su dedo índice en ristre, acusador, amenazador; sus comentarios, palabras y voluntad de caer con mantel al suelo, denotaba inequívocamente su intención de abrir la temporada. Después de afirmar su inocencia, señaló: No se olviden que yo sólo era el Subsecretario. Sólo le faltó un je, je, je.. Sí señores: Temporada de patos.
Pero mi impresión es que la temporada de conejos estaba abierta desde hace mucho tiempo ya. Porque desde hace años que la idea es que mientras más caca, más cámara. Al menos esa ha sido la premisa de alguna prensa y algunos parlamentarios. Nada importa la verdad, el rigor, o la justicia. Poco valen los proyectos de ley, el trabajo distrital, los escritos o las ideas. La caca vende, el resto sólo adorna.
El indispensable rol fiscalizador de la prensa y de la Cámara se ha ido desnaturalizando con el tiempo. De parte de la prensa, por desidia de los reporteros, por comodidad de los editores, por intereses y presiones de los directores, por conveniencia política de los dueños. Todos ellos han configurado un cuadro de extrema insensatez y escaso rigor analítico. Salvo honrosas excepciones, la prensa simplemente se banca lo que le den. No chequea ni contrachequea la información, no revisa sus fuentes, no investiga. Se presta dócilmente para vendettas de todo tipo y de paso, le hace el juego a la derecha. Era que no, si sus dueños son de derecha y pueden abusar de ese poder patronal que sólo en Chile existe y que nos agobia y asfixia con basura informativa.
El otro ente fiscalizador, los representantes del pueblo en la Cámara, tampoco ayuda mucho. Schaulsohn comenzó con esto hace años, denunciando la Cutufa y los pinocheques, lo que le dio cámara y figuración. Pero hay que reconocer que lo hacía en un estilo elegante, refinado y siempre acompañado de una idea interesante en alguna columna de opinión por allí. Luego salió Avila, el Schaulsohn de los pobres como se le llamó, y el asunto comenzó a degenerar. Ya cuando aparecieron los francotiradores de la oposición, poco bueno se podía esperar. ¿Qué idea de país se puede esperar de Lily Pérez? ¿A qué se dedica Víctor Pérez? ¿Qué mugre fue la que finalmente barrió la famosa escoba de Carlos Bombal, aparte de pegarle un escobazo en la cabeza a Andrés Allamand?
De esta manera, la temporada de conejos se abrió hace mucho en Chile. Prensa y prenseros se han dedicado a buscar conejos a cómo dé lugar. Sólo así se entiende lo de Jiménez y Pareto. La irresponsabilidad e inexactitud de sus denuncias venían desde hace mucho tiempo. Partieron hace muchos años, rifle en ristre, a su temporada de conejos, dispuestos a dispararle a lo que se fuera.
Pero hay que reconocerlo, eso de la fiscalización en terreno de estos diputados rayó en la estupidez. Pocas veces uno ha leído historia menos creíble y más tonta. Mire que ir a fiscalizar al dueño de una planta de revisión técnica escondido, fingiendo, con mentiras, actuando, con el subsecretario presente, para comprobar que el tipo paga coimas si de lo que se trata es de saber quién recibe las coimas, no quién las paga!!!!
Así, El Mercurio les anunció un día en portada que se abría la temporada de Elmer. ¿Temporada de Elmer? alcanzaron a preguntarse Jiménez y cía.., cuando les llegó fuego cruzado de todos los partidos, incluyendo el propio.
Una lástima por Lagos, lástima por el gobierno, y lástima por todos nosotros, los contribuyentes. Pero lástima también por algunos de los tipos honestos que han debido salir del gobierno en estos días, sin arte ni parte. Cuando se sale en temporada de patos o conejos, uno puede demostrar que es caballo o gato, pero de nada sirve, salió dentro de la temporada. El juicio de la desinformada opinión pública chilena es sumarísimo, injusto e inapelable.
Las temporadas de caza poco ayudan con la corrupción. Debemos estar todos atentos, en todo momento. Prensa, diputados, empresarios y funcionarios públicos, a detectar a quienes se aprovechan de su situación de poder. Para eso no se necesitan temporadas ni cazadores. Basta con el compromiso ético de la autoridad más la voluntad decidida de los gobernados. La rigurosidad de la prensa más la seriedad de los diputados. Amigos míos, con esto no se juega.
FJD/
Diario La Nación, Domingo 3 de Noviembre 2002
Por Francisco Javier Díaz
El Pato Lucas colocaba un cartel que decía Temporada de Conejos, y el cazador Elmer apuntaba con su rifle a Bugs Bunny. Él conejo no se quedaba atrás, sacaba un cartel que decía Temporada de Patos, y el rifle se dirigía entonces hacia el Pato Lucas. Y así se lo llevaban un buen rato, temporada de conejos, temporada de patos, con el cazador apuntando a lado y lado, hasta que aparecía un cartel que decía Temporada de Elmer.
¿Temporada de Elmer? se preguntaba el cazador, cuando aparecían decenas de rifles de quién sabe dónde, y disparaban sobre él, dejándolo cubierto de hollín, entero negro y echando humito. Siempre pensé que le pasaba por gil.
Pato Tombolini abrió la temporada de patos. La imagen de Tombolini bronceado, dolido y enojado, en una conferencia de prensa a la antigua, llena de gente, en un salón vetusto en una vetusta sede, es una imagen que no se olvidará fácilmente. Su dedo índice en ristre, acusador, amenazador; sus comentarios, palabras y voluntad de caer con mantel al suelo, denotaba inequívocamente su intención de abrir la temporada. Después de afirmar su inocencia, señaló: No se olviden que yo sólo era el Subsecretario. Sólo le faltó un je, je, je.. Sí señores: Temporada de patos.
Pero mi impresión es que la temporada de conejos estaba abierta desde hace mucho tiempo ya. Porque desde hace años que la idea es que mientras más caca, más cámara. Al menos esa ha sido la premisa de alguna prensa y algunos parlamentarios. Nada importa la verdad, el rigor, o la justicia. Poco valen los proyectos de ley, el trabajo distrital, los escritos o las ideas. La caca vende, el resto sólo adorna.
El indispensable rol fiscalizador de la prensa y de la Cámara se ha ido desnaturalizando con el tiempo. De parte de la prensa, por desidia de los reporteros, por comodidad de los editores, por intereses y presiones de los directores, por conveniencia política de los dueños. Todos ellos han configurado un cuadro de extrema insensatez y escaso rigor analítico. Salvo honrosas excepciones, la prensa simplemente se banca lo que le den. No chequea ni contrachequea la información, no revisa sus fuentes, no investiga. Se presta dócilmente para vendettas de todo tipo y de paso, le hace el juego a la derecha. Era que no, si sus dueños son de derecha y pueden abusar de ese poder patronal que sólo en Chile existe y que nos agobia y asfixia con basura informativa.
El otro ente fiscalizador, los representantes del pueblo en la Cámara, tampoco ayuda mucho. Schaulsohn comenzó con esto hace años, denunciando la Cutufa y los pinocheques, lo que le dio cámara y figuración. Pero hay que reconocer que lo hacía en un estilo elegante, refinado y siempre acompañado de una idea interesante en alguna columna de opinión por allí. Luego salió Avila, el Schaulsohn de los pobres como se le llamó, y el asunto comenzó a degenerar. Ya cuando aparecieron los francotiradores de la oposición, poco bueno se podía esperar. ¿Qué idea de país se puede esperar de Lily Pérez? ¿A qué se dedica Víctor Pérez? ¿Qué mugre fue la que finalmente barrió la famosa escoba de Carlos Bombal, aparte de pegarle un escobazo en la cabeza a Andrés Allamand?
De esta manera, la temporada de conejos se abrió hace mucho en Chile. Prensa y prenseros se han dedicado a buscar conejos a cómo dé lugar. Sólo así se entiende lo de Jiménez y Pareto. La irresponsabilidad e inexactitud de sus denuncias venían desde hace mucho tiempo. Partieron hace muchos años, rifle en ristre, a su temporada de conejos, dispuestos a dispararle a lo que se fuera.
Pero hay que reconocerlo, eso de la fiscalización en terreno de estos diputados rayó en la estupidez. Pocas veces uno ha leído historia menos creíble y más tonta. Mire que ir a fiscalizar al dueño de una planta de revisión técnica escondido, fingiendo, con mentiras, actuando, con el subsecretario presente, para comprobar que el tipo paga coimas si de lo que se trata es de saber quién recibe las coimas, no quién las paga!!!!
Así, El Mercurio les anunció un día en portada que se abría la temporada de Elmer. ¿Temporada de Elmer? alcanzaron a preguntarse Jiménez y cía.., cuando les llegó fuego cruzado de todos los partidos, incluyendo el propio.
Una lástima por Lagos, lástima por el gobierno, y lástima por todos nosotros, los contribuyentes. Pero lástima también por algunos de los tipos honestos que han debido salir del gobierno en estos días, sin arte ni parte. Cuando se sale en temporada de patos o conejos, uno puede demostrar que es caballo o gato, pero de nada sirve, salió dentro de la temporada. El juicio de la desinformada opinión pública chilena es sumarísimo, injusto e inapelable.
Las temporadas de caza poco ayudan con la corrupción. Debemos estar todos atentos, en todo momento. Prensa, diputados, empresarios y funcionarios públicos, a detectar a quienes se aprovechan de su situación de poder. Para eso no se necesitan temporadas ni cazadores. Basta con el compromiso ético de la autoridad más la voluntad decidida de los gobernados. La rigurosidad de la prensa más la seriedad de los diputados. Amigos míos, con esto no se juega.
FJD/
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