Lagos Top Ten
ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 9 de Marzo de 2003
Por Francisco Javier Díaz
Han pasado tres años desde aquel 11 de marzo de 2000, cuando Ricardo Lagos asumió como Presidente de Chile. El tercer presidente de la Concertación; el primer socialista desde Salvador Allende. Siempre se supo que no sería fácil.
Diez meses antes, Lagos pulverizó a Andrés Zaldívar en las primarias de la alianza de gobierno. Mañana será otro Chile dijo, y más de un millón de personas salieron en un frío y lluvioso día domingo de mayo a votar voluntariamente por su próximo presidente, junto a medio millón más que votó por Zaldívar. Sin embargo, un par de meses más tarde, Joaquín Lavín logró poner en jaque al presidente semi-electo. Pero Lagos supo responder y pudo terminar de escribir la crónica de su presidencia anunciada.
Creo que eso es lo que ha marcado este gobierno. Un gobierno que es atacado y un gobierno que contra ataca. Política adversarial, como en las democracias modernas. Estable, pero polémica. Segura, pero dinámica. Una prensa aún inmadura, pero crítica. Una ciudadanía escéptica, sin temor a cruzar antiguas fronteras y ansiosa de referentes de credibilidad. Se acaba la anormalidad política, donde la Concertación ganaba por su superioridad moral en los hechos que determinaron la derrota electoral de Pinochet en 1988. Los votos ahora se ganan.
Como en un partido de tenis, gobierno y oposición juegan un partido punto a punto. Partido a cinco sets, largo, a veces tedioso, pero donde cada punto cuenta. Lagos y Lavín captaron que solos no pueden el uno contra el otro, así que decidieron jugar dobles. Insulza y Longueira a la arcilla.
Nada de parsimoniosos líderes tipo Onofre Jarpa almorzando en el Club de la Unión o el Hotel City, intuyendo cómo obtener algunos pocos distritos que les permitan bloquear leyes que atenten contra sus intereses. La dupla Longueira-Lavín y su equipo de publicistas profesionales viven la política día a día y quieren ganar. A su vez, nada de Presidentes pasivos, que esperan en su oficina los acontecimientos del mes para luego tratar de muñequear. La dupla Lagos-Insulza y su gente se adelanta, ataca y responde. Dos duplas poderosas, cada jugador con sus caracteristicas. Aprovechando el intermedio del tercer set, hagamos un repaso de cómo ha sido el match.
Primer set: Inicio, indemnizaciones y alcaldes
Los gobiernos no siempre comienzan en su primer día. Por ejemplo, Aylwin fue elegido en octubre de 1988 y no en diciembre de 1989. A Frei Ruiz-Tagle lo eligió meses antes de la elección la derecha, pero no porque hayan votado por él. En agosto de 1993, la UDI estimó que la mejor manera de iniciar su camino al éxito era debilitando a Renovación Nacional. Para ello, decidieron no competir en las elecciones presidenciales, aportillar al presidenciable de RN y llevar un candidato de papel.
El gobierno de Lagos comienza a fines de 1999. Parte Lagos con su saque pero le quiebran servicio. Una mala campaña, totalmente alejada de la realidad. Uno-cero, cambio de lado. Lavín con su saque, puede ganar. Hasta que la noche del 16 de diciembre Lagos retoma el ritmo, hace su primer discurso como presidente y su primer cambio de gabinete. Saca a Genaro Arriagada y entra Soledad Alvear. Lavín paralogizado. La UDI no tiene las agallas de poner a Allamand de jefe de campaña y amarran las manos a Lavín. Quince, treinta, cuarenta, juego para Lagos. Uno a uno.
Lagos inicia su mandato formal como presidente sabiendo que tiene básicamente dos opciones. O da cuenta del empate politico que generó la elección, como exige la derecha, o gobierna como él cree se debe mandar. Como lo haría George W. Bush un año más tarde, cuando también ganó por una ínfima mayoría, Lagos opta por dar desde el inicio golpes de legitimidad, que se manifiestan con la elección del gabinete. Bush escogió viejos republicanos; Lagos puros concertacionistas. Nada de cogobierno: el gobierno soy yo. Luego subsecretarios, jefes de servicio y acciones claras. Parte como un avión. Se abren las puertas de La Moneda. Con un solo reto, se acaban las colas de los consultorios. Eficiencia, rapidez. Temporales, Lagos salta charcos. Apurando el tranco dicen los socialistas del año 40. Hasta del Chino Ríos en los Juegos Olímpicos habla el Presidente. Se colocan fácilmente arriba cuatro a uno. Vamos, José Miguel, este set es nuestro
Pero llegan las indemnizaciones y se desmorona la dupla de La Moneda. Longueira emerge como el gran líder que es. Eso no se hace dice Lavín categóricamente sonriente. Bien el enojo inicial del Presidente, pero mala la semántica. O devuelven la plata o se van. Grave error. Debió haber sido devuelven la plata y además se van. Seis a seis, a romper el empate.
El tie-break fueron las municipales. Se pensaba en una paliza, pero no lo fue. Lagos-Insulza mantienen su servicio hasta el final, pero el cansancio y el 60% de Lavín en Santiago finalmente hacen perder. Set 2000 para Pablo y Joaquín.
Segundo set: Michelle, Europa y Santiago
Set largo, de año y medio. Comienza el 2001 con los partidos políticos pensando en las parlamentarias de diciembre. Es un partido de mete y ponga. Lagos mete la ley de evasión tributaria, Longueira al saque con alta cesantía. Quince iguales. ¡Seguro de Desempleo! dispara Insulza. ¡Botón de Pánico! responde Lavín.
Hasta que comienzan los problemas en la derecha. A Piñera lo suben al Cerro Santa Lucía para lanzarlo pálido al vacío. Dos a uno electrizante para Lagos, quien se mantiene alto en las encuestas. Llegan las elecciones. Meses antes se hablaba del fenómeno Lavín, pero no pasa nada. No obstante la debacle DC y el empate en el Senado, la Concertación retiene la mayoría. Tres a dos y se acaba el año. Pero el set sigue.
Insulza es astuto y se va a la red. Ricardo, este set es nuestro. Saque para Lagos y hace cambio de gabinete. Surgen las Chicas Superpoderosas desde la galería. La popular Michelle a Defensa. Con las lluvias, Michelle se sube arriba de un tanque y, cual Perón, ayuda a los damnificados. Cuarenta-cero, juego de Michelle. Pero el gobierno suma y sigue. En mayo se logra acuerdo con la Unión Europea. Soledad le saca lustre y lo explica en los matinales todos los días. Juego fácil. Longueira no sabe qué hacer. Semanas antes había dicho que ese año no pasaría nada y ahí está, sin dar raqueta con bola.
Lavín trata de remontar con su golpe maestro: su capacidad de gestión como alcalde. Pero comienza a hacerse evidente la realidad. Su obra es paupérrima. No ha hecho ninguna cosa buena; la gente simplemente no cree sus tonteras. Martita se desquita con el tema de la venta de los derechos de agua. Cero-cuarenta y la Concertación aún remontando. Caras nuevas, militares en sus cuarteles, Pinochet no jode, las instituciones funcionan. Seis-dos y set fácil para Lagos.
Tercer set: El descalabro
En octubre de 2002 comienza el tercer set. Cambia el árbitro, asume un tal Aránguiz y éste anuncia cambio de pelotas. Nada de mi gestión contra la tuya. Ahora se juega con pelotas de fuego. Desde el Rancagua Sporting Club se lanzan unos pelotazos imparables para Lagos e Insulza. Las coimas son devastadoras. No tanto por su monto o importancia: cualquier entendido en tenis sabe que el caso no tiene relevancia. Pero ahora ya no quedan piernas, como en el caso de las indemnizaciones. Tombolini y su bronceado la embarran aún más. Las cosas incluso pueden empeorar: piden el desafuero de cinco diputados. Tres-cero para Lavín en cosa de minutos. Saca Lagos y mete el Caiga quien caiga, que en algo ayuda. Las manos al fuego por Juan Pablo pone la nota ética. En el intertanto, se aprueba el TLC con Estados Unidos. Uno a tres, al menos.
Diciembre y enero, caso coimas multiplicado por GATE. Colapso total. Los sobresueldos en sobre remecen al estadio. Un ex ministro preso. Cuatro diputados desaforados. Capuchinos se transforma en el resort del verano. Lavín y Longueira comienzan a paletear, cambian de mano, la tiran para arriba, le pegan de cabecita, y aún así ganan. Lavín se ríe solo e inaugura hasta una playa. El Chino Ríos mea a un turista en La Serena. Set breve e inapelable. Seis a uno fácil.
¿Quién ganará?
Receso del partido. Faltan los últimos dos sets que serán los decisivos. Cuando se perdían y perdían puntos en el tercer set, Insulza logró un punto impensado. Acuerdo para hacer reformas necesarias al Estado.
¿Qué pasará? Imposible saberlo. Lo claro es que nadie tiene el partido ganado. Lagos tiene a su haber una gama de golpes que le pueden funcionar. Los efectos de los tratados, reformas a la Constitución. La cesantía ha bajado. Dos jugadoras excepcionales de relevo. Un par de buenos nuevos ministros. Inauguración de nuevos caminos, túneles y puertos. Reforma procesal penal en todo Chile, AUGE implementado. Los mayores de 18 el 2005 van a haber estudiado en jornada completa, bien atendidos y almorzados. Más basura que la del tercer set no puede haber. Problema grave, pero superado.
Lavín también tiene sus golpes de oro. Su claque seguirá dándole a la corrupción. La cesantía, aunque baje, siempre implica cesantes de carne y hueso. La siempre llamativa seguridad ciudadana. Su olfato comunicacional sigue presente. Su partido político está más organizado que nunca. Irak puede afectar al gobierno más de la cuenta. Ni hablar de Brasil, Argentina o el resto del empedrado. Lavín sabe que ganando su servicio clasifica. Puede ser más paciente y menos arriesgado. No subirá a la red. Puro peloteo largo.
Con todo, lo central es que la Concertación ya no gana porque sí y que Lavín no tiene nada ganado. Aquí hay competencia para todos. La corrupción, indica la experiencia comparada, afecta a todos y a nadie por separado. La corrupción no genera crisis, simplemente exagera o aumenta los problemas heredados. Lo clave es el descrédito de la clase política. El que se salga de ella, tiene el partido asegurado.
La ciudadanía dará el triunfo a la dupla que mejor se mueva e instale el mejor candidato. Que cruce dos fronteras: la vieja, la de la dictadura, y la nueva, la de los pobres y de los desencantados. Al final, dos grandes propuestas relativamente sensatas, como en las democracias avanzadas. Una de centroderecha, de clase alta y conservadora, pero astuta, con mística y aire popular, mezcla de Larroulet con Kike Morandé. La otra es una propuesta de centroizquierda, de clase media y progresista. No es enteramente laica, pero es más atrevida. Inteligente, heredera de tres buenos gobiernos, pero aún carente de ganas e ideas para lograr algo más. La opción que cruce más fronteras se llevará el juego, set y match-ball. Esa será top ten.
FJD
Diario La Nación, Domingo 9 de Marzo de 2003
Por Francisco Javier Díaz
Han pasado tres años desde aquel 11 de marzo de 2000, cuando Ricardo Lagos asumió como Presidente de Chile. El tercer presidente de la Concertación; el primer socialista desde Salvador Allende. Siempre se supo que no sería fácil.
Diez meses antes, Lagos pulverizó a Andrés Zaldívar en las primarias de la alianza de gobierno. Mañana será otro Chile dijo, y más de un millón de personas salieron en un frío y lluvioso día domingo de mayo a votar voluntariamente por su próximo presidente, junto a medio millón más que votó por Zaldívar. Sin embargo, un par de meses más tarde, Joaquín Lavín logró poner en jaque al presidente semi-electo. Pero Lagos supo responder y pudo terminar de escribir la crónica de su presidencia anunciada.
Creo que eso es lo que ha marcado este gobierno. Un gobierno que es atacado y un gobierno que contra ataca. Política adversarial, como en las democracias modernas. Estable, pero polémica. Segura, pero dinámica. Una prensa aún inmadura, pero crítica. Una ciudadanía escéptica, sin temor a cruzar antiguas fronteras y ansiosa de referentes de credibilidad. Se acaba la anormalidad política, donde la Concertación ganaba por su superioridad moral en los hechos que determinaron la derrota electoral de Pinochet en 1988. Los votos ahora se ganan.
Como en un partido de tenis, gobierno y oposición juegan un partido punto a punto. Partido a cinco sets, largo, a veces tedioso, pero donde cada punto cuenta. Lagos y Lavín captaron que solos no pueden el uno contra el otro, así que decidieron jugar dobles. Insulza y Longueira a la arcilla.
Nada de parsimoniosos líderes tipo Onofre Jarpa almorzando en el Club de la Unión o el Hotel City, intuyendo cómo obtener algunos pocos distritos que les permitan bloquear leyes que atenten contra sus intereses. La dupla Longueira-Lavín y su equipo de publicistas profesionales viven la política día a día y quieren ganar. A su vez, nada de Presidentes pasivos, que esperan en su oficina los acontecimientos del mes para luego tratar de muñequear. La dupla Lagos-Insulza y su gente se adelanta, ataca y responde. Dos duplas poderosas, cada jugador con sus caracteristicas. Aprovechando el intermedio del tercer set, hagamos un repaso de cómo ha sido el match.
Primer set: Inicio, indemnizaciones y alcaldes
Los gobiernos no siempre comienzan en su primer día. Por ejemplo, Aylwin fue elegido en octubre de 1988 y no en diciembre de 1989. A Frei Ruiz-Tagle lo eligió meses antes de la elección la derecha, pero no porque hayan votado por él. En agosto de 1993, la UDI estimó que la mejor manera de iniciar su camino al éxito era debilitando a Renovación Nacional. Para ello, decidieron no competir en las elecciones presidenciales, aportillar al presidenciable de RN y llevar un candidato de papel.
El gobierno de Lagos comienza a fines de 1999. Parte Lagos con su saque pero le quiebran servicio. Una mala campaña, totalmente alejada de la realidad. Uno-cero, cambio de lado. Lavín con su saque, puede ganar. Hasta que la noche del 16 de diciembre Lagos retoma el ritmo, hace su primer discurso como presidente y su primer cambio de gabinete. Saca a Genaro Arriagada y entra Soledad Alvear. Lavín paralogizado. La UDI no tiene las agallas de poner a Allamand de jefe de campaña y amarran las manos a Lavín. Quince, treinta, cuarenta, juego para Lagos. Uno a uno.
Lagos inicia su mandato formal como presidente sabiendo que tiene básicamente dos opciones. O da cuenta del empate politico que generó la elección, como exige la derecha, o gobierna como él cree se debe mandar. Como lo haría George W. Bush un año más tarde, cuando también ganó por una ínfima mayoría, Lagos opta por dar desde el inicio golpes de legitimidad, que se manifiestan con la elección del gabinete. Bush escogió viejos republicanos; Lagos puros concertacionistas. Nada de cogobierno: el gobierno soy yo. Luego subsecretarios, jefes de servicio y acciones claras. Parte como un avión. Se abren las puertas de La Moneda. Con un solo reto, se acaban las colas de los consultorios. Eficiencia, rapidez. Temporales, Lagos salta charcos. Apurando el tranco dicen los socialistas del año 40. Hasta del Chino Ríos en los Juegos Olímpicos habla el Presidente. Se colocan fácilmente arriba cuatro a uno. Vamos, José Miguel, este set es nuestro
Pero llegan las indemnizaciones y se desmorona la dupla de La Moneda. Longueira emerge como el gran líder que es. Eso no se hace dice Lavín categóricamente sonriente. Bien el enojo inicial del Presidente, pero mala la semántica. O devuelven la plata o se van. Grave error. Debió haber sido devuelven la plata y además se van. Seis a seis, a romper el empate.
El tie-break fueron las municipales. Se pensaba en una paliza, pero no lo fue. Lagos-Insulza mantienen su servicio hasta el final, pero el cansancio y el 60% de Lavín en Santiago finalmente hacen perder. Set 2000 para Pablo y Joaquín.
Segundo set: Michelle, Europa y Santiago
Set largo, de año y medio. Comienza el 2001 con los partidos políticos pensando en las parlamentarias de diciembre. Es un partido de mete y ponga. Lagos mete la ley de evasión tributaria, Longueira al saque con alta cesantía. Quince iguales. ¡Seguro de Desempleo! dispara Insulza. ¡Botón de Pánico! responde Lavín.
Hasta que comienzan los problemas en la derecha. A Piñera lo suben al Cerro Santa Lucía para lanzarlo pálido al vacío. Dos a uno electrizante para Lagos, quien se mantiene alto en las encuestas. Llegan las elecciones. Meses antes se hablaba del fenómeno Lavín, pero no pasa nada. No obstante la debacle DC y el empate en el Senado, la Concertación retiene la mayoría. Tres a dos y se acaba el año. Pero el set sigue.
Insulza es astuto y se va a la red. Ricardo, este set es nuestro. Saque para Lagos y hace cambio de gabinete. Surgen las Chicas Superpoderosas desde la galería. La popular Michelle a Defensa. Con las lluvias, Michelle se sube arriba de un tanque y, cual Perón, ayuda a los damnificados. Cuarenta-cero, juego de Michelle. Pero el gobierno suma y sigue. En mayo se logra acuerdo con la Unión Europea. Soledad le saca lustre y lo explica en los matinales todos los días. Juego fácil. Longueira no sabe qué hacer. Semanas antes había dicho que ese año no pasaría nada y ahí está, sin dar raqueta con bola.
Lavín trata de remontar con su golpe maestro: su capacidad de gestión como alcalde. Pero comienza a hacerse evidente la realidad. Su obra es paupérrima. No ha hecho ninguna cosa buena; la gente simplemente no cree sus tonteras. Martita se desquita con el tema de la venta de los derechos de agua. Cero-cuarenta y la Concertación aún remontando. Caras nuevas, militares en sus cuarteles, Pinochet no jode, las instituciones funcionan. Seis-dos y set fácil para Lagos.
Tercer set: El descalabro
En octubre de 2002 comienza el tercer set. Cambia el árbitro, asume un tal Aránguiz y éste anuncia cambio de pelotas. Nada de mi gestión contra la tuya. Ahora se juega con pelotas de fuego. Desde el Rancagua Sporting Club se lanzan unos pelotazos imparables para Lagos e Insulza. Las coimas son devastadoras. No tanto por su monto o importancia: cualquier entendido en tenis sabe que el caso no tiene relevancia. Pero ahora ya no quedan piernas, como en el caso de las indemnizaciones. Tombolini y su bronceado la embarran aún más. Las cosas incluso pueden empeorar: piden el desafuero de cinco diputados. Tres-cero para Lavín en cosa de minutos. Saca Lagos y mete el Caiga quien caiga, que en algo ayuda. Las manos al fuego por Juan Pablo pone la nota ética. En el intertanto, se aprueba el TLC con Estados Unidos. Uno a tres, al menos.
Diciembre y enero, caso coimas multiplicado por GATE. Colapso total. Los sobresueldos en sobre remecen al estadio. Un ex ministro preso. Cuatro diputados desaforados. Capuchinos se transforma en el resort del verano. Lavín y Longueira comienzan a paletear, cambian de mano, la tiran para arriba, le pegan de cabecita, y aún así ganan. Lavín se ríe solo e inaugura hasta una playa. El Chino Ríos mea a un turista en La Serena. Set breve e inapelable. Seis a uno fácil.
¿Quién ganará?
Receso del partido. Faltan los últimos dos sets que serán los decisivos. Cuando se perdían y perdían puntos en el tercer set, Insulza logró un punto impensado. Acuerdo para hacer reformas necesarias al Estado.
¿Qué pasará? Imposible saberlo. Lo claro es que nadie tiene el partido ganado. Lagos tiene a su haber una gama de golpes que le pueden funcionar. Los efectos de los tratados, reformas a la Constitución. La cesantía ha bajado. Dos jugadoras excepcionales de relevo. Un par de buenos nuevos ministros. Inauguración de nuevos caminos, túneles y puertos. Reforma procesal penal en todo Chile, AUGE implementado. Los mayores de 18 el 2005 van a haber estudiado en jornada completa, bien atendidos y almorzados. Más basura que la del tercer set no puede haber. Problema grave, pero superado.
Lavín también tiene sus golpes de oro. Su claque seguirá dándole a la corrupción. La cesantía, aunque baje, siempre implica cesantes de carne y hueso. La siempre llamativa seguridad ciudadana. Su olfato comunicacional sigue presente. Su partido político está más organizado que nunca. Irak puede afectar al gobierno más de la cuenta. Ni hablar de Brasil, Argentina o el resto del empedrado. Lavín sabe que ganando su servicio clasifica. Puede ser más paciente y menos arriesgado. No subirá a la red. Puro peloteo largo.
Con todo, lo central es que la Concertación ya no gana porque sí y que Lavín no tiene nada ganado. Aquí hay competencia para todos. La corrupción, indica la experiencia comparada, afecta a todos y a nadie por separado. La corrupción no genera crisis, simplemente exagera o aumenta los problemas heredados. Lo clave es el descrédito de la clase política. El que se salga de ella, tiene el partido asegurado.
La ciudadanía dará el triunfo a la dupla que mejor se mueva e instale el mejor candidato. Que cruce dos fronteras: la vieja, la de la dictadura, y la nueva, la de los pobres y de los desencantados. Al final, dos grandes propuestas relativamente sensatas, como en las democracias avanzadas. Una de centroderecha, de clase alta y conservadora, pero astuta, con mística y aire popular, mezcla de Larroulet con Kike Morandé. La otra es una propuesta de centroizquierda, de clase media y progresista. No es enteramente laica, pero es más atrevida. Inteligente, heredera de tres buenos gobiernos, pero aún carente de ganas e ideas para lograr algo más. La opción que cruce más fronteras se llevará el juego, set y match-ball. Esa será top ten.
FJD
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