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Francisco Javier Díaz

Simplemente Michelle

Simplemente Michelle ANIMAL POLITICO
La Nación Domingo, 15 de Febrero de 2004

Por Francisco Javier Díaz

Estoy seguro que si un publicista pudiera escoger el nombre de su candidato o candidata a la presidencia, no podría encontrar mejor nombre que Michelle. No sólo es un nombre precioso y difícil de olvidar, sino que además es tremendamente dúctil. Los más elegantes lo pronunciarán con un cuidado acento francés, con “SH” al medio y una “L” como en suspenso al final (“voto por Mishellll”), mientras que los más pirujas lo pronunciarán fuerte, golpeado, con artículo “la” antecediéndole, como lo hacen con las cientos de Micheles que uno ve en todos los barrios (“voto por la Michel”). Como con los grandes, Iván, Elías o Leonel, todo Chile unido en un solo gran nombre: Simplemente Michelle.

La figura de Michelle como presidenciable ya es un dato en la política chilena de hoy. No le recomendaría a ningún político ni analista que subestime las posibilidades de la Bachelet a la hora de hacer un análisis de correlación de fuerzas. Michelle no sólo muestra los mejores puntajes en las encuestas de evaluación personal, sino que sobrepasa en intención de voto el apoyo que tiene, por ejemplo, todo el conjunto de partidos del bloque progresista de la Concertación. Y cuando una figura comienza a tener mayor apoyo que los partidos que la sustentan, es hora de tomar nota y analizar en qué está.

Michelle tiene dos desafíos y una gran oportunidad. El primer desafío dice relación con su condición de mujer. No hay que autoenganarse en esto. El peor favor que le pueden hacer a Michelle quienes la apoyan es menospreciar el machismo de chilenas y chilenos, y hacer una campana voluntarista que trate de imponer una mujer al votante, más que tratar de convencerlo de que ellas lo pueden hacer igualmente bien, o mejor. Hay que tener siempre en mente que la elección del 2005 será una elección estrecha, donde el hecho de ser mujer puede ocasionar, lamentablemente, que se resten votos decisivos. Los partidarios de Michelle argumentan, voluntariosos, que hay encuestas que indican que el 80% de los chilenos estaría dispuesto a votar por una mujer. Pero olvidan que el restante 20% puede ser fatal para sus pretensiones. “Calmao, ese 20% es pura gente de derecha que igual no votaría ni por la Alvear ni por la Bachelet”, dirán animosos. Pero nadie ha visto el desglose de las cifras, ni el nivel de apoyo a una mujer correlacionado con la posición ideológica del encuestado. Lo único que sabemos, por ahora, es que uno de cada cinco chilenos dice que no vota por una mujer por el sólo hecho de ser mujer, sin importar si ella es de derecha o de la Concertación.

Así, la candidatura de una mujer no basta con presentarla y esperar a ver qué pasa, hay que trabajarla adecuadamente. Eso hay que hacerlo desde dos perspectivas, las que llamo “lo tuyo y algo más”. Reforzar la idea de que la mujer es plenamente capaz de gobernar una actividad tradicionalmente asociada con lo masculino (“lo tuyo”), e instalar la idea de que la cercanía, el carino, y la preocupación especial de una mujer es lo que se requiere en el Chile de hoy (“algo más”).

El segundo desafío de Michelle pasa por ella misma. Pasa por demostrar su capacidad de gobierno y lograr mayor autonomía política. Lo primero lo ha demostrado, aunque sus adversarios interesadamente lo nieguen. No sólo es inteligente y preparada, Michelle ha hecho mucho más por Chile que cualquiera. Su generosidad es notable, y demuestra una capacidad de entendimiento superior a la media. Algunos dicen que le falta experiencia política, olvidando que su valerosa militancia socialista durante el terror de la dictadura equivale a la experiencia de toda una vida como alcalde de Las Condes o Santiago. La autonomía política, en cambio, es un desafío pendiente, el cual se puede superar en el corto plazo a través de una buena coordinación con su partido. La autonomía política de Michelle y la consolidación de su liderazgo pasan por el apoyo y la fuerza de los socialistas. A mayor orden en su partido, mientras mejor y más capacitado el equipo de apoyo que el partido ofrezca a las elites y a la ciudadanía, mayores las posibilidades de Michelle.

La gran oportunidad dice relación con el futuro inmediato de la izquierda, y específicamente del Partido Socialista. Puede sonar duro, pero el PS no le habla al pueblo de sus problemas cotidianos desde las 40 medidas de Allende. En sencillo, con Michelle el PS vuelve a la mesa del comedor de los chilenos. Les recuerda lo mucho que se sufrió en dictadura, es cierto, mal que mal Michelle es Michelle, pero también les habla de trabajo, salud, educación, seguridad. El correlato de esta oportunidad es el desafío del PS de no sobregirarse. Michelle no es ni la puerta del PS hacia el centro político, ni tampoco es la salvación de la izquierda. Ese debate quedará para la dirigencia partidaria. Basta con que ella sea la voz socialista hacia la gente común y corriente.

Michelle Bachelet puede ser la próxima presidenta de Chile. Tiene el carisma, la inteligencia, un nombre precioso, y la marca de un gobierno exitoso. Tiene que trabajar adecuadamente el tema de género, y tiene que consolidar su autonomía a tavés de un liderazgo indiscutido en la izquierda. Pero sobre todo, tiene que ella y su partido darse cuenta que la voz hacia el chileno medio es lo que estará en juego en esta partida. Esa es la gran oportunidad que ella presenta. Ni Marx, ni Lenin, ni Fidel. Simplemente Michelle.

2 comentarios

María Teresa Escoffier -

Cuenta con mi voto Francisco Javier Díaz. A pesar de que ahora no pertenezco a Las Condes, todavía voy a sufragar allí y la verdad es que no tenía ninguna motivación hasta ahora, porque esa es una comuna tomada por la derecha y casi nunca hay mucho que hacer al respecto. Sentía mi voto perdido, pero la idea que se presente una persona con tu perfil, joven, interesado en la política y el servicio a la comunidad y además con sensibilidad social, me parece alentador, esperanzador.
Mucha suerte!!
María Teresa Escoffier

Eduardo Alfaro J. -

Esto es lo que necesitamos, políticos que tengan opinión, que se desmarquen de la sensación ciudadana de que "cualquiera da lo mismo"...No da lo mismo y Animal Político representa a esta nueva genaración de jóvenes profesionales con vocación política, con formación y con una opinión clara y precisa. Grande "Animal Político". Un gran Concejal.