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Francisco Javier Díaz

Cambio de Clarinete

ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 2 de Marzo de 2003

Por Francisco Javier Díaz

No sé porqué la gente no me hace caso. Hace varios meses, tras el inicio del “caso coimas”, se comenzó a hablar acerca de la necesidad urgente de un cambio de gabinete. Que Lagos tiene que hacerlo ahora, que el gobierno está en crisis. Que salgan los malos y que lleguen los buenos. ¡Inmovilismo del gobierno! No hubo analista que no hablara de su gabinete ideal. Que la Alvear tiene que dejar Cancillería; que la Bachelet a la Moneda, que Fernández para la casa. Que metan a los liberales; que Allamand a Educación y Juan Claro a Trabajo. Que gobierne con la derecha, como González Videla, decían los agoreros después del acuerdo con Longueira. Que el Colorín tome juramento a los ministros DC en la sede de Alameda.

Aún más. Hace algunas semanas comenzó también un “Insulzotropismo” enfermante. La política chilena se definía, según algunos diarios y esta teoría, de acuerdo a lo que hiciera o dejara de hacer Lagos con Jose Miguel Insulza. Que le cae mal, que no lo soporta, que tiene vuelo propio. Pero que Lagos lo necesita. Que dilema.

En estas mismas páginas, en cambio, yo dije clarito en Noviembre que habría cambio de gabinete en Marzo. Los gabinetes no se cambian así como así no más. Hay que tener presente dos cosas: La primera es que el Presidente es, ante los ojos de la gente, un sabio y no se equivoca. ¿Cómo explica un filósofo rey un cambio total de gabinete? Eso es no entender a Lagos. Lo segundo que hay que entender es que no se podía hacer cambio de gabinete en medio de la temporada de caza. Porque es cierto: en medio de las coimas y GATE, quien saliera del gobierno lo haría por la puerta de atrás. La temporada de caza que abrió la ahora curiosamente incisiva prensa chilena (antes escandalosamente “somnolienta”, como la catalogó la revista The Economist), hacía que para cambiar ministro y subsecretario, hubiera que poner mucho cuidado.

Llegado Marzo había que ajustar piezas. Mitad de gobierno, buena época para relanzar metas. A mi juicio, se actuó acertadamente donde estaba el déficit: en el habla. Lo central era un gobierno que no se comunicaba bien. En La Moneda, ni Huepe ni Heraldo lograron empatía con el público ni con nadie. Ahí una falencia enorme. Urgente: cambio en la fanfarria, cambio de clarinete.

Vidal es hábil, simpático y bueno para la tele. Se lleva bien con Insulza, es amigo de Lagos, pero no lo quiere Zaldívar. Dos de tres; no está tan mal. Huenchumilla es una apuesta. Es inteligente y conoce el Parlamento, pero nada indica todavía cómo podría no naufragar ante las fauces de los senadores DC u otras jaurías. A menos que Zaldívar le haya dado una licencia 007, cosa que dudo: Esas se las guarda para él solo, o a lo más, de vez en cuando le pasa una escopeta a postones a Waldo Mora.

Pero no me preocupa tanto el equipo político, más me preocupa lo de Salud. Se equivocan los que creen que ahí esta todo perdido, todavia queda mucho por perder. Si el gobierno llega a fines del 2005 sin algo parecido al AUGE y sobre todo, que se llame AUGE, le va a ir mal. Y a Artaza no se le “blindó”, verbo tan de moda entre los analistas, como se debía. Las últimas semanas fueron patéticas; el pobre terminó respondiendo personalmente hasta por la mayonesa cortada del hospital de Chincolco y cosas de ese estilo. Hay que hacer algo en ese sentido. Cuando la prensa de derecha en Chile se ensaña con un pobre cristiano no hay como salvarlo. ¿No se dan cuenta que en Estados Unidos se cayó el Columbia y el Ministro de Defensa sigue en su puesto como si nada? Y mientras tanto, Isapres y Colegio Médico siguen defendiendo sus intereses.

Luis Bates es un tremendo jurista, pero no sé cómo es en política. Lo central es que logre comunicar y hacer pedagogía acerca de la reforma más revolucionaria de los gobiernos de la Concertación, pero de paso, creo, va a Justicia también para dar una señal contra la corrupción. El tipo tiene un áurea de transparencia fuera de duda.

Con Bitar se realza otra reforma menos revolucionaria, pero tremendamente importante, como es la reforma educacional. Ya se nos había olvidado a todos. Bitar es inteligente, tiene cuento propio, aglutina gente y todo el mundo le cree. No es para invitarlo a un cumpleaños a animar la fiesta, pero es serio y bueno. Mariana, con todo lo que uno la estima por haber tenido las agallas para oponerse a su Iglesia conservadora y presentar el proyecto de divorcio cuando era diputada mientras muchos otros todavía se hacen los giles, ya no comunicaba nada.

Delpiano se va a hacer lo que hacía Vidal a la Subdere. Nadie sabe bien de qué se trata, pero parece que es importante, porque todo el mundo alega. ¿Creera la DC que con la Subdere se arreglan todos sus problemas? Andrés Palma bien. Ojalá reviva MIDEPLAN, hable algo de pobreza y saque a ese ministerio del exclusivo tema mapuche. Cecilia Pérez a Sernam. Mira tú oye.

“Cambia, cambia, que todo sigue igual” decía Lampedusa en su novela, El Gatopardo, inmortalizada en el cine por el gran Luchino Visconti dirigiendo a Burt Lancaster, Alain Delon y Claudia Cardinale. Los italianos sí que saben de política. Lagos también la tiene clara. Un gobierno de centroizquierda moderna, sin estridencias. Un cambio que pedía la galeria, allí tienen unas papitas. De paso se arreglan serias deficiencias comunicativas y la mala labor legislativa. Ojala vengan pronto los cambios de jefe de servicios y las reformas de gestion que si se necesitan. Pero todos sabemos que eso no se arregla con un cambio de ministros. Háganme caso: en esta orquesta el director manda. Sigue el violinista del interior, sigue el coro, sólo hay cambio de clarinete.

FJD

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