Solo en la Gran Ciudad
ANIMAL POLITICO
Diario La Nación, Domingo 13 de Abril de 2003
Francisco Javier Díaz
No conozco chileno de mi edad que no haya jugado alguna vez a Mi Gran Ciudad, también conocido como ¨Monopolio, el clásico juego de tablero donde uno tira los dados y va avanzando por las calles de Santiago comprando propiedades, construyendo edificios y cobrando rentas. La escena clásica: Vacaciones de verano en el litoral central, la casa llena de hermanos, primos y amigos. Después de llegar de la playa y antes de las onces-comida, una partida del juego. Pero tampoco conozco a nadie que no haya tenido un primo o amigo más grande que se aprovechara de la inocencia de los más chicos y siempre dijera antes de empezar: Yo soy el Banco. Así, en el litoral central aprendí una de mis primeras lecciones de política y de política monetaria. Siempre desconfiar de los que cortan las huinchas por ser Banco.
Las reacciones a la designación de Vittorio Corbo en el Banco Central dan para hacer una serie de análisis respecto de la política chilena. Pero creo que lo medular de todo es la certidumbre que generó en los mercados y la incertidumbre que generó en la clase política. Porque temo que a estas alturas Lagos tiene un rol absolutamente central y casi exclusivo en la política chilena. Todo se explica por lo que él hace o no hace. No dialoga con nadie, no por sordera, si no que porque no hay nadie con quien dialogar. Poco importan los ministros, menos los candidatos, nada los partidos, el parlamento casi no existe; Lavín no es interlocutor serio, Longueira sólo responde. Allende negociaba con Aylwin, Altamirano con Allende. Aylwin hablaba con Jarpa y Allamand para la reforma tributaria de 1990, mientras Foxley se entendía con Piñera. Frei era flanqueado por Figueroa o Insulza, quienes conversaban fluidamente con Espina o Novoa, mientras el propio Lagos existía como referente alternativo a la presidencia. Ahora no hay nadie. Lagos es la política chilena. Y tristemente para él, es el único a quien se quiere atacar y algunos, hasta derrocar. Lagos ha asumido por sí solo un rol distribucional, que con la designación de Corbo ha rememorado una clásica trilogía de preguntas: la política se trata de responder el dar qué, cuándo y a quién.
La izquierda no ha captado qué significa todo esto. Todavía cree que con la política monetaria se pueden hacer milagros. Desconfío de quienes quieren ser Banco. Discuten acalorados: ¿Lagos ya no es de izquierda porque nombró a Corbo? ¿O nombró a Corbo porque ya no es de izquierda? Como la izquierda populista del PC, Avila o Naranjo no tiene claro el rol del Banco Central, ni menos las ideas del Presidente por el cual votaron, ni mucho menos lo que piensa Corbo, entonces reduce todo a una cuestión de los de allá y los de acá. Pero de la descentralización como instrumento de profundización democrática, derechos humanos en un sentido amplio y moderno, férrea protección de los trabajadores sin afectar los niveles de empleo, de una política efectiva para una familia cambiante, de la modernización del Estado, o de una educación de calidad para la inserción en el mundo globalizado, por ejemplo, poco o nada interesante. Más fácil es seguir viviendo en el mundo de los malos y los buenos. Mientras tanto, Navarro apoya al gobierno cubano que apresa a quienes piensan distinto.
La Democracia Cristiana sigue con su juego de Dr. Jekill y Mr. Hyde. Designan a Corbo, y los Doctores Jekill Foxley y Boeninger lo aprueban en aras del bien del país. Entienden que con la confianza no se juega. Pero de inmediato aparece Mister Hyde. Ahora fue Lorenzini, otras veces ha sido Mora. ¿De qué lado estará Zaldívar? La DC hace apuestas peligrosas, donde no se ve la ganancia. Exige públicamente la Subdere, el Presidente se enoja y no se las da. Exige por los diarios el cupo de consejero del Banco Central, el Presidente se impacienta, y no se los da. Ahora resulta que piden más embajadas, sin captar que ellos mismos han causado que Lagos sea quien define qué, cuándo y a quién. Ante la ciudadanía, dos conclusiones: Una, que la eficacia partidaria deja mucho que desear, pues basta que la DC pida algo para que no se lo den. Dos, y más grave que lo anterior, la ciudadanía tiende a sospechar. La gente, al igual que yo, desconfía de los que quieren ser Banco.
El dilema de Lagos es que no puede ser aplaudido. En esta vuelta, lo aplaudió la derecha y el empresariado, pero igual se lo comieron los medios. Si no nombraba a Corbo, debilidad ante la izquierda. Cuando lo nombró, debilidad ante la derecha. Lagos siempre débil, es el juego de la prensa. Como no pueden tener a un socialista con 50% de aprobación en las encuestas, porque es peligroso para los bolsillos de quienes pagan el avisaje, hay que atacarlo como sea. Pero Lagos sabe que la gente no lee los extensos reportajes de los domingos en los diarios, ni las columnas, si no que escucha la Bío Bío o ve las noticias de las 9, y por tanto se la juega por ese segmento. Ahí se ganan las encuestas. Y salió con una buena frase. Necesitaba al mejor y puse al mejor. La gente no cree en la estupidez de la selección chilena y la sonrisa de Lavín. Más creíble es un tipo mezcla entre apatronado y seguro de sí mismo, que al igual que un padre de novia de clase media, contrata al mejor banquetero para la fiesta. Sonó al muy chileno que no se note pobreza.
La derecha en su juego, sin gran estridencia. Tampoco se pueden alegrar mucho, ellos tienen claro que la gente desconfía de los que quieren ser Banco. Hasta Pinochet cuoteó el Central en su momento y fue criticado por los de su sector que no entendían el juego del instituto emisor. Y ojo, que las payasadas de una gestión populista que tendrá que cumplir con la promesa del cambio no serán financiadas desde el Central. Ni Corbo ni nadie sensato, se prestará para eso.
A la larga, el tema de fondo es la sensatez. En un mundo globalizado, la confianza en que los países cuidarán su moneda y no emitirán más de la cuenta, es clave y a la larga genera más beneficios que amarras. Si la correlación entre elecciones y gasto fiscal existe, y es demostradamente perniciosa, la combinación populismo-emisión sin control es muchísimo peor. Esa es la cuestión de fondo. Un Banco con reglas que requiera de los más capaces. Una clase política valiente, seria y sensata que dialogue y plantee sinceramente sus opciones. Todo un sistema que no permita que el Presidente termine triste, tirando los dados solo.
FJD
Diario La Nación, Domingo 13 de Abril de 2003
Francisco Javier Díaz
No conozco chileno de mi edad que no haya jugado alguna vez a Mi Gran Ciudad, también conocido como ¨Monopolio, el clásico juego de tablero donde uno tira los dados y va avanzando por las calles de Santiago comprando propiedades, construyendo edificios y cobrando rentas. La escena clásica: Vacaciones de verano en el litoral central, la casa llena de hermanos, primos y amigos. Después de llegar de la playa y antes de las onces-comida, una partida del juego. Pero tampoco conozco a nadie que no haya tenido un primo o amigo más grande que se aprovechara de la inocencia de los más chicos y siempre dijera antes de empezar: Yo soy el Banco. Así, en el litoral central aprendí una de mis primeras lecciones de política y de política monetaria. Siempre desconfiar de los que cortan las huinchas por ser Banco.
Las reacciones a la designación de Vittorio Corbo en el Banco Central dan para hacer una serie de análisis respecto de la política chilena. Pero creo que lo medular de todo es la certidumbre que generó en los mercados y la incertidumbre que generó en la clase política. Porque temo que a estas alturas Lagos tiene un rol absolutamente central y casi exclusivo en la política chilena. Todo se explica por lo que él hace o no hace. No dialoga con nadie, no por sordera, si no que porque no hay nadie con quien dialogar. Poco importan los ministros, menos los candidatos, nada los partidos, el parlamento casi no existe; Lavín no es interlocutor serio, Longueira sólo responde. Allende negociaba con Aylwin, Altamirano con Allende. Aylwin hablaba con Jarpa y Allamand para la reforma tributaria de 1990, mientras Foxley se entendía con Piñera. Frei era flanqueado por Figueroa o Insulza, quienes conversaban fluidamente con Espina o Novoa, mientras el propio Lagos existía como referente alternativo a la presidencia. Ahora no hay nadie. Lagos es la política chilena. Y tristemente para él, es el único a quien se quiere atacar y algunos, hasta derrocar. Lagos ha asumido por sí solo un rol distribucional, que con la designación de Corbo ha rememorado una clásica trilogía de preguntas: la política se trata de responder el dar qué, cuándo y a quién.
La izquierda no ha captado qué significa todo esto. Todavía cree que con la política monetaria se pueden hacer milagros. Desconfío de quienes quieren ser Banco. Discuten acalorados: ¿Lagos ya no es de izquierda porque nombró a Corbo? ¿O nombró a Corbo porque ya no es de izquierda? Como la izquierda populista del PC, Avila o Naranjo no tiene claro el rol del Banco Central, ni menos las ideas del Presidente por el cual votaron, ni mucho menos lo que piensa Corbo, entonces reduce todo a una cuestión de los de allá y los de acá. Pero de la descentralización como instrumento de profundización democrática, derechos humanos en un sentido amplio y moderno, férrea protección de los trabajadores sin afectar los niveles de empleo, de una política efectiva para una familia cambiante, de la modernización del Estado, o de una educación de calidad para la inserción en el mundo globalizado, por ejemplo, poco o nada interesante. Más fácil es seguir viviendo en el mundo de los malos y los buenos. Mientras tanto, Navarro apoya al gobierno cubano que apresa a quienes piensan distinto.
La Democracia Cristiana sigue con su juego de Dr. Jekill y Mr. Hyde. Designan a Corbo, y los Doctores Jekill Foxley y Boeninger lo aprueban en aras del bien del país. Entienden que con la confianza no se juega. Pero de inmediato aparece Mister Hyde. Ahora fue Lorenzini, otras veces ha sido Mora. ¿De qué lado estará Zaldívar? La DC hace apuestas peligrosas, donde no se ve la ganancia. Exige públicamente la Subdere, el Presidente se enoja y no se las da. Exige por los diarios el cupo de consejero del Banco Central, el Presidente se impacienta, y no se los da. Ahora resulta que piden más embajadas, sin captar que ellos mismos han causado que Lagos sea quien define qué, cuándo y a quién. Ante la ciudadanía, dos conclusiones: Una, que la eficacia partidaria deja mucho que desear, pues basta que la DC pida algo para que no se lo den. Dos, y más grave que lo anterior, la ciudadanía tiende a sospechar. La gente, al igual que yo, desconfía de los que quieren ser Banco.
El dilema de Lagos es que no puede ser aplaudido. En esta vuelta, lo aplaudió la derecha y el empresariado, pero igual se lo comieron los medios. Si no nombraba a Corbo, debilidad ante la izquierda. Cuando lo nombró, debilidad ante la derecha. Lagos siempre débil, es el juego de la prensa. Como no pueden tener a un socialista con 50% de aprobación en las encuestas, porque es peligroso para los bolsillos de quienes pagan el avisaje, hay que atacarlo como sea. Pero Lagos sabe que la gente no lee los extensos reportajes de los domingos en los diarios, ni las columnas, si no que escucha la Bío Bío o ve las noticias de las 9, y por tanto se la juega por ese segmento. Ahí se ganan las encuestas. Y salió con una buena frase. Necesitaba al mejor y puse al mejor. La gente no cree en la estupidez de la selección chilena y la sonrisa de Lavín. Más creíble es un tipo mezcla entre apatronado y seguro de sí mismo, que al igual que un padre de novia de clase media, contrata al mejor banquetero para la fiesta. Sonó al muy chileno que no se note pobreza.
La derecha en su juego, sin gran estridencia. Tampoco se pueden alegrar mucho, ellos tienen claro que la gente desconfía de los que quieren ser Banco. Hasta Pinochet cuoteó el Central en su momento y fue criticado por los de su sector que no entendían el juego del instituto emisor. Y ojo, que las payasadas de una gestión populista que tendrá que cumplir con la promesa del cambio no serán financiadas desde el Central. Ni Corbo ni nadie sensato, se prestará para eso.
A la larga, el tema de fondo es la sensatez. En un mundo globalizado, la confianza en que los países cuidarán su moneda y no emitirán más de la cuenta, es clave y a la larga genera más beneficios que amarras. Si la correlación entre elecciones y gasto fiscal existe, y es demostradamente perniciosa, la combinación populismo-emisión sin control es muchísimo peor. Esa es la cuestión de fondo. Un Banco con reglas que requiera de los más capaces. Una clase política valiente, seria y sensata que dialogue y plantee sinceramente sus opciones. Todo un sistema que no permita que el Presidente termine triste, tirando los dados solo.
FJD
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